Miles de turistas recorren cada año Luxor, ciudad egipcia edificada sobre la antigua Tebas, para visitar alguno de los templos más importantes del país. Pero Egipto alberga mucho más. Cada vez son más los arqueólogos españoles que dirigen excavaciones en la zona, aunque no siempre con facilidades. Lo dice Myriam Seco, directora de un proyecto en el templo funerario de Tutmosis III: "Hacen falta más subvenciones".
El
Museo Egipcio del Cairo despedía el pasado 25 de mayo la exposición dedicada a los
120 años de arqueología española en aquel país con la propuesta de
Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, de cederla
"gratis" a España siempre que encuentre patrocinio.
Pese a lo atractivo de la propuesta, por ahora, la respuesta del
embajador en Egipto, Antonio López Martínez, no ha sido halagüeña. “Es una exposición
muy cara y un reto para España, sus empresas y fundaciones”, ha dicho.
La
dificultad por encontrar subvenciones es un hecho y no sólo una traba para las instituciones. Las expediciones de arqueólogos españoles en Egipto también se resienten.
Myriam Seco, arqueóloga al frente de la
excavación del templo funerario de Tutmosis III en Luxor, confirma con rotundidad a EL IMPARCIAL esta circunstancia. “Anhelamos poder contar
con más ayudas porque la labor que hacemos cuesta mucho dinero y falta mucho por hacer”, afirma.
Seco, que cuenta para su proyecto con el
mecenazgo de Cepsa, respira aliviada por el creciente interés de las
empresas privadas en este tipo de proyectos. Otro ejemplo es el proyecto de la necrópolis de Dra Abu el-Naga, dirigido por
José Manuel Galán, y que cuenta con el patrocinio de la
Fundación Caja Madrid.

Ya que Egipto sólo da las
concesiones, cada país debe financiar los proyectos por su cuenta. La arqueología española, más aletargada que la de otros países como Alemania o Reino Unido, ha tomado un papel destacado durante los últimos años. “
Desde 2000, las excavaciones y concesiones
han aumentado considerablemente”, comenta Seco.
Tanto el proyecto de Seco como el de Galán se desarrollan en
Luxor, ciudad edificada sobre la antigua Tebas. Pese a que las
rutas turísticas establecidas invitan a pensar que los templos, tumbas y yacimientos empiezan y terminan donde se nos muestra, lo cierto es que la
orilla oeste del Nilo alberga mucho más.
El equipo de la sevillana ha concluido la primera campaña en el templo funerario de Tutmosis III con el hallazgo de
4.000 fragmentos. Seco cuenta a este periódico que la cantidad de piezas encontradas le ha
sorprendido. “Pensé que iban a salir poco a poco”, afirma. Además, su estado de
conservación era muy bueno por la localización del templo, más elevado que el resto. Así, explica Seco, esta circunstancia “ha evitado los problemas de humedad y de sales” y les ha permitido toparse “con
colores alucinantes que parecen pintados la semana pasada”.
Algo más al norte, el proyecto del arqueólogo José Manuel Galán puede presumir de encontrarse ya en la
fase de restauración. El pasado marzo, el egiptólogo presentaba en Madrid los resultados de la octava campaña de excavaciones y calificaba de
“auténtica Capilla Sextina” la cámara sepulcral de
Djehuty, uno de los monumentos funerarios de los que se hace cargo su expedición.
Pero para llevar a cabo el proceso de restauración y puesta en valor,
se invierten años. Galán y su equipo llevan inmersos en su proyecto desde 2002, mientras Seco planea dos campañas más hasta 2010 y no duda al afirmar que podría alargarse hasta 10 años. Precisamente, una de las reivindicaciones de la arqueóloga sevillana es promover
campañas multidisciplinares para acortar plazos y poner en valor el yacimiento con la mayor
precisión posible. A pesar de que admite que poco a poco se va consiguiendo, cree que es fundamental que en los proyectos no sólo se cuente con restauradores, dibujantes y topógrafos, “sino también con arquitectos e ingenieros”.
Ambos coinciden en afirmar que el
objetivo es que
pueda ser visitado pese a las rutas trazadas de antemano para los turistas. En el caso del templo de Tutmosis III, Seco tiene
buenas expectativas. “Los templos de las dinastías XVIII, XIX y XX están colocados en línea y el de Tumosis III es uno de ellos”, explica. En concreto,
a 200 metros del Rameseum, el templo funerario de
Ramses II, el faraón por excelencia.