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se instalarán este otoño

Los nuevos radares de Tráfico siembran dudas entre las asociaciones de conductores

sábado 15 de agosto de 2009, 17:41h
El nuevo radar de control de la velocidad media por tramos será la nueva estrella de la Dirección General de Tráfico (DGT) para este otoño. A los 521 radares fijos y a los 264 móviles con los que cuentan las carreteras españolas habrá que añadir este novedoso dispositivo que ya se utiliza en Holanda o Reino Unido. Los primeros radares se instalarán en el tercer túnel de Guadarrama (Madrid) y en en Vielha (Lérida), en la N-230, y comenzarán a funcionar en pruebas. Las asociaciones de automovilistas denuncian el afán recaudatorio de la Administración y explican sus dudas sobre los nuevos radares. Por Guillermo Moratinos
Hasta el próximo 23 de agosto, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha desarrollado una nueva campaña de control de velocidad en las carreteras españolas. En esta operación, que tiene lugar en las fechas de más saturación en las vías, se han puesto en marcha 264 radares móviles que controlarán la velocidad de unos 100.000 coches al día.

Los radares móviles estarán situados hasta en 2.000 tramos del país y supondrán la vigilancia de 1,5 millones de vehículos durante la campaña de la DGT.

Además de haber doblado los controles, Tráfico ya cuenta con otros 521 radares fijos -de los que EL IMPARCIAL ha dado a conocer su situación- que controlan la velocidad de los coches que transitan por las carreteras españolas.

Además, este será el último año en el que Tráfico sólo disponga de estos elementos, ya que a partir de este otoño comenzarán a funcionar los nuevos radares de control de la velocidad media por tramo.



Nuevos radares
La DGT, así como el servicio de Tráfico de Cataluña, comunidad que tienen transferidas las competencias en esta materia, pondrán en marcha a partir de este otoño un nuevo modelo de radares.

En la actualidad, la velocidad se controla mediante los cinemómetros, conocidos como radares, que en nuestro país se presentan de dos formas.

Por una parte se encuentran los radares móviles que los vehículos de la Policía, la Guardia Civil y las Policías Autonómicas portan. Estos sistemas pueden controlar la velocidad de los conductores en movimiento o situarse de forma fija en arcenes, cambios de sentido u otros lugares donde los agentes colocan un trípode con el radar.

Por otro lado están los radares fijos que podemos encontrar en semáforos, pórticos, cabinas, guardarrailes, paredes de túneles y bandas de inducción. Estos sistemas fotografían las matrículas de los coches que sobrepasan la velocidad permitida. Sin embargo, hay un margen de error del 10 por ciento que evita las multas unos 10 kilómetros por hora por encima de la velocidad permitida.

Este margen de error concluirá con la nueva Ley de Seguridad Vial, que multará con 100 euros a los conductores que sobrepasen en sólo 1 kilómetro por hora la velocidad permitida. La nueva Ley no entrará en vigor hasta el próximo invierno.

A este respecto, el PP se abstuvo en la votación en el Congreso por considerar la norma como una "una mala ley" con afán recaudatorio; "una capa que todo lo tapa, que limita los derechos de los ciudadanos con la excusa de la seguridad vial".

La novedad en los radares son los sistemas de control de velocidad media por tramo. Estos nuevos sistemas, que llevan usándose en Reino Unido, Austria, Italia y Holanda varios años, estarán disponibles en España a partir de este invierno. El sistema inglés es, además, muy temido entre los ciudadanos, ya que multa a unos 400 vehículos por hora.

El primero se colcocará en octubre o noviembre en el tercer túnel de Guadarrama (Madrid), que tiene 3,1 kilómetros de longitud y una limitación de 100 kilómetros por hora. También el servicio de Tráfico de Cataluña colocará estos sistemas a finales de año en Vielha, en la N-230, y de forma posterior en el túnel del Bruc, en la A-II, y en el túnel del Cadí, en la C-16. Estos radares comenzarán a funcionar de forma experimental para luego entrar en un funcionamiento normal.

Donde no se instalarán, al menos por el momento, será en el País Vasco, donde el departamento de Interior ha asegurado que no entra en sus planes.

Los sistemas de control de velocidad media por tramo consisten en la captación mediante una fotografía como la actual de la velocidad, la hora y la matrícula de los vehículos en dos puntos distintos de un mismo tramo.

Los servidores de los radares, que estarán conectados vía satélite para evitar desfases horarios, calcularán la velocidad media entre los dos puntos teniendo en cuenta la longitud de la calzada.



Tráfico considera indispensables estos controles porque insiste en que un descenso del 5 por ciento en la velocidad media supone una reducción del 20 por ciento de los accidentes mortales y del 10 por ciento de los accidentes con heridos.

Durante 2008, año en el que fallecieron 576 personas víctimas de accidentes ocasionados por la velocidad, Tráfico controló la velocidad de 25 millones de vehículos y 65.000 conductores fueron denunciados.

En 2008 la velocidad inadecuada como factor concurrente estuvo presente en más de un cuarto de los accidentes mortales -501-, de los cuales 429 se produjeron en carretera secundaria y 72 en autopista-autovía.

El objetivo de estas medida es reducir el exceso de velocidad y con ello el riesgo de que se produzcan accidentes "en este tramo de especial peligrosidad al tratarse de un túnel, espacio en el que hay que extremar las medidas de seguridad".




Las asociaciones de automovilistas denuncian el afán recaudatorio
Dentro de la campaña especial de control de la velocidad, la DGT ha puesto en marcha un nuevo radar en fijo en la A-6 (carretera de La Coruña) en un tramo considerado peligroso a la salida del túnel de Guadarrama en sentido Madrid donde la velocidad está limitada a 100 kilómetros por hora.

El presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), Mario Arnaldo, afirmó que no comparte la ubicación del nuevo radar instalado en la autopista AP-6 a la salida del túnel de Guadarrama con un límite de 100 kilómetros por hora, ya que "ese kilómetro no está calificado como punto negro".

Asimismo, espera que no se utilice como un elemento puramente recaudatorio. "Nos gustaría que el control de velocidad se hiciera de forma rigurosa, se advirtiera previamente, y desde luego no se convierta en un elemento de recaudación, como ocurre con otros radares de la Comunidad de Madrid", concluyó el presidente de AEA.

Dudas sobre los radares de control de la velocidad media por tramo
Arnaldo también explicó que los nuevos controles de velocidad media por tramos que prevé instalar la Dirección General de Tráfico (DGT) sólo serán válidos "siempre y cuando sean tramos homogéneos", puesto que en caso contrario "de nada sirve sacar las medias".

Así, Arnaldo explicó que "para hacer el control de velocidad media por tramos, la vía tiene que tener unas características uniformes", puesto que en muchas ocasiones en poca distancia las vías tienen distintos límites de velocidad.

Por otro lado, Arnaldo señaló sobre la ubicación de estos nuevos controles, que donde realmente son necesarios en "la red secundaria" porque, a su juicio, ahí es donde se concentra el mayor número de accidentes. No obstante, matizó que el control de velocidad media por tramo en ese tipo de vía "es más difícil" de comprobar.

Además, desde AEA reconocieron que "es indudable que la velocidad es un factor de riesgo" en la conducción, pero señalaron que es la "velocidad inadecuada" en cada momento, según variables climatológicas y de visibilidad, la principal causante de los accidentes de tráfico.

Desde esta asociación automovilística argumentaron que es esta "velocidad inadecuada" lo que debería perseguir la DGT, y no simplemente el exceso de velocidad genérico para cada vía.

De este modo, Arnaldo sostuvo que se corre el riesgo de "convertir un instrumento de prevención como son los radares, en un instrumento de recaudación", puesto que "los radares actualmente no controlan la velocidad inadecuada según las circunstancias".

Para Arnaldo los conductores respetan "cada vez más" los límites de velocidad, gracias en parte a las campañas de concienciación. "Es una minoría la que infringe los límites de velocidad" y la mayor parte de estas infracciones sería por "excesos mínimos".
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