Los 44 kilómetros de estanterías del Archivo Histórico Nacional se han quedado pequeños para el volumen de documentos a salvaguardar. Para desatascarlo, ya está en proyecto una nueva sede en la localidad madrileña de San Fernando de Henares, aunque, por ahora, se desconoce cuándo abrirá sus puertas. Mientras tanto, archiveros de varias comunidades se quejan de que el atasco es generalizado y reclaman soluciones.
Una antigua nave de Galerías Preciados en la localidad madrileña de San Fernando de Henares aguarda la inauguración del nuevo
Archivo Histórico Nacional. Propiedad del patrimonio del Fogasa (Fondo de Garantía Salarial), pasó a manos del Ministerio de Cultura en diciembre de 2008, cuando el Consejo de Ministros aprobó su traspaso por
28 millones de euros. Meses después, en mayo de 2009, la ministra Ángeles González Sinde anunció el proyecto aunque no aportó fechas. Pese a que en enero de 2009, el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco, alertaba en una información de
El País de que la sede actual del archivo “no podía recibir nada”, aún no se ha puesto en marcha. Lo confirman desde el Ayuntamiento de San Fernando de Henares, donde comentan que, por ahora, “no hay avances a simple vista”.

En los
43.535 metros del Archivo actual descansan documentos de instituciones del Antiguo Régimen, contemporáneas, eclesiásticas, archivos privados y colecciones, a los que hay que sumar una partida de fondos históricos procedentes del Archivo General de la Administración que, según informa esta institución en su página web, está pendiente de recibir. Fondos que, debido a su volumen, “sólo podrán ser transferidos una vez que el AHN disponga de una sede con capacidad suficiente”.
Para liberar las copadas estanterías del actual Archivo Histórico Nacional, que está cercano a saturarse, se ha proyectado la nueva sede en San Fernando de Henares. Dispondrá de una capacidad de almacenamiento de 400 kilómetros, que lo convertirán en
uno de los más grandes del mundo. Según Santiago B. Gutiérrez, responsable del registro general y archivo universitario de la Universidad de Alcalá, "era una
necesidad justificada desde hace muchos años” porque el Archivo General de Administración de Alcalá de Henares “se ha visto afectado por la sobrecarga del Histórico Nacional”.
Gutiérrez afirma con rotundidad que el sistema de archivos está “sobrecargado”. Una opinión que comparte con María del Mar Rodríguez Ruiz, presidenta de la Asociación de Archiveros de Andalucía: “La acumulación de documentación es un
problema generalizado”.
Pero, ¿qué hacer para evitar esa saturación? Aunque la
digitalización apunta como una posible solución al atasco, la legislación frena llevarla a cabo sin preservar el documento real. Gutiérrez lo explica: “Los documentos históricos, legales y administrativos no son probatorios de nada sin el papel, que es el que acredita la firma”. Lo mismo opina Rodríguez Ruiz: “La digitalización es buena para la consulta, el problema es que no sustituye los valores legales y, además, supondría un
coste económico tremendo para el archivo”.

Así pues, en espera de que se legalice el
documento electrónico sin reflejo en papel, en lo que, según Gutiérrez, se está trabajando “a largo plazo”, las comisiones calificadoras -formadas por expertos en la materia- ayudan a liberar el atasco mediante una evaluación de los fondos que culmina con la decisión de qué documentos eliminar y cuáles mantenerlos en custodia permanente. De cualquier forma, según Rodríguez Ruiz es vital “reorganizar los fondos, identificarlos y valorarlos”.
Mientras se redacta el primer borrador de la nueva
Ley de Patrimonio, que, según González Sinde, estará terminado antes de final de año, y en espera de los cambios que proponga, los archiveros se muestran contrarios a
destruir documentos, porque está penado por ley, y optan por mantenerlos bajo su custodia y digitalizar para consultas e investigación.
La nueva sede del AHN no es la única que aguarda su apertura. La ministra de Cultura ha anunciado la creación de un
Archivo Nacional de Preservación Digital, en Alcalá de Henares (Madrid), del que tampoco se sabe nada por ahora.