Ramón Gómez de la Serna cultivó una variante del aforismo con sus greguerías (metáfora+humor), con chispazos tales como decir que una morcilla es un chorizo lúgubre. Luis Eduardo Aute hace lo propio con sus "poemigas", esas briznas de inspiración que es una pena que se lleve el viento. Un conato de verdad absoluta que el escritor descubre con sorpresa propia, y que decide poner sobre el papel para que no se volatilice.
Así han surgido estos 123 "Electrones" con los que el poeta y escritor valenciano Carlos Marzal da su particular descripción de la realidad. Aforismos que, como los electrones, son componentes mínimos de la materia, "algo elemental", pero a la vez "la quintaesencia del pensamiento". El libro, que publica Editorial Cuadernos del Vigía, inaugura una colección dedicada exclusivamente a este género.
"Género de enorme y riquísima tradición", ha recordado Marzal, los aforismos han sido cultivados por pensadores de la talla de Marco Aurelio, Nietzsche o Juan Ramón Jiménez.
Los aforismos, según Marzal, invitan tanto a la reflexión como al humor "algo que no ofrecen todos los géneros", ya que, "apretar la expresión hasta las últimas consecuencias", ha destacado, es propiedad de este género que vive de "momentáneos chispazos que pretenden prender en la conciencia del lector".
La ironía y el sarcasmo no podían quedar fuera de este análisis existencial que lleva a cabo Marzal, por lo que ambos recursos recorren la obra, como en el caso de los aforismos 57 y 79 que dicen:
"La amistad es la más hermosa de las flores carnívoras" y
"Locura es emprender aquello para lo que no hemos nacido".Marzal, por último, ha reconocido que la idea de dedicar una colección al aforismo por parte de la editorial granadina "Cuadernos de Vigía" es una "idea extraordinaria" al tiempo que novedosa, porque "no hay en España una colección destinada a autores vivos que cultiven este género", ha recordado.

Gómez de la Serna, en su estudio, rodeado de su "cacharrería del alma".