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El año que cambió la imagen de los vinos de España
martes 12 de enero de 2010, 10:52h
Cuando el año 2007, Robert Parker, y su revista Wine Advocate dio 100 puntos a 5 vinos españoles, se produjo una reacción de perplejidad y de admiración entre los amantes del vino.
Hasta entonces, ningún español había alcanzado esa categoría, aunque muchos habían estado por encima de los 95 puntos.
Esto es un motivo de agradecimiento a Robert Parker y a su equipo, especialmente a Jay Millar, que es quien se ocupa de hacer las primeras catas para valorar los diferentes vinos de los distintos países. Robert Parker lleva muy directamente el tema de Burdeos y de California e interviene, únicamente, al final en el resto de las calificaciones.
Cuatro Denominaciones de Origen
Curiosamente, los 100 puntos recayeron en vinos de cuatro Denominaciones de Origen diferentes. Dos de Rioja, uno de Ribera de Duero, uno del Priorato y otro de Toro. Algunos de ellos, muy conocidos. Otros menos degustados habitualmente en nuestro país.
Concretamente, alcanzó los 100 puntos el famoso Pingus, el vino de Peter Siesek: uno de los grandes vinos de Ribera de Duero.
En el caso de Rioja, uno de Rioja Alta, el Contador, de las Bodegas Benjamín Romeo y el Pison, de Artadi, de La Rioja Alavesa.
En cuanto al Priorato, cuando todo el mundo esperaba que fuera l’Ermita, consiguió los 100 puntos Clos Erasmus, una auténtica maravilla, también.
Por último, una sorpresa, al menos para muchos, incluido yo, el Termanthia de Bodegas Numanthia, de Toro. Por cierto, esta bodega acaba de ser comprada por el famoso Arnaud, el propietario de Louis Vuitton y de muchas otras marcas de lujo. Entre sus vinos, por ejemplo, el Cheval Blanc, y los mejores champagnes. También, el Chateau D’Yquem.
Cata con los cinco vinos
Yo tuve la oportunidad de probar los 5 vinos. Y, efectivamente, merecen los 100 puntos. Probablemente, hay otros vinos en España que sean, a lo mejor, igual de buenos.
Contador y Termanthia obtuvieron 100 puntos el 2005.
Quisiera agradecer en mi nombre y en el de la Real Academia, la generosidad de las 5 bodegas, por enviarnos unas botellas y poder tener ese momento mágico de probarlas al mismo tiempo.
La influencia de los Puntos Parker
En todo caso, a partir de ese año “histórico”, la gente espera con expectación las puntuaciones de Robert Parker. Lo que es lógico. Pero ya he dicho en alguna otra ocasión, que a pesar de que la Guía Parker se porta muy bien con España, es evidente que no debemos caer en la tentación de presumir exclusivamente de sus puntuaciones.
Espero que no se repita el espectáculo de Michelín, cuyas estrellas son festejadas, como es natural, con alegría y euforia por los cocineros, a pesar de que son escasas y no siempre adecuadamente bien distribuidas.
Las guías españolas
En España, existen grandes Guías Gastronómicas y, también, estupendas Guías de Vinos. Comprendo que las bodegas presuman de los puntos Parker pero deberían hacerlo también de las calificaciones de la Guía Peñín o de la Guía de los Mejores Vinos de España de Repsol. También de las calificaciones y opiniones de Carlos Delgado o de Víctor de la Serna, el primero en El País y el segundo en El Mundo.
Reconozcamos y agradezcamos a los extranjeros cuando hablan bien de nuestro país. Pero no seamos tan provincianos como para pensar que la única opinión válida es la que llega desde fuera.
En España existen, no sólo grandes cocineros y grandes vinos sino, también, estupendos periodistas gastronómicos y autores y colaboradores de algunas de las mejores Guías que se hacen no sólo en nuestro país sino en toda Europa.
Demos al César lo que es del César pero, también, reconozcamos el valor y el esfuerzo que hacen nuestros expertos, nuestros escritores y nuestros periodistas. Y, por tanto, espero que cuando pongan Soles, Puntos o Copas a los restaurantes o cuando puntúen los vinos, los cocineros y los bodegueros también den saltos de alegría, se feliciten y lo celebren.