Con L'arbore di Diana, en el escenario del Teatro Real a partir del próximo 17 de marzo, el coliseo madrileño cierra un ciclo dedicado a recuperar la figura de Martín y Soler, sin duda, uno de los compositores más importantes de su época, contemporáneo de Mozart y Salieri, después de las anteriores representaciones de Il tutore burlato y Il barbero di buon cuore, ambas durante la temporada de 2007.
Con
L'arbore di Diana, en el escenario del
Teatro Real a partir del próximo 17 de marzo, el coliseo madrileño cierra un ciclo dedicado a recuperar la figura de
Martín y Soler, sin duda, uno de los compositores más importantes de su época, contemporáneo de
Mozart y
Salieri, después de las anteriores representaciones de
Il tutore burlato y
Il barbero di buon cuore, ambas durante la temporada de 2007.

En su estreno en el
Burgteather de Viena en 1787 ante la presencia del emperador José II, la obra del compositor valenciano, con libreto de
Lorenzo da Ponte, fue un rotundo éxito y llegó a ser la ópera más representada durante los cuatro años siguientes, mucho más que, por ejemplo, el
Don Giovanni de Mozart. En España se estrenó dos años después en el antiguo
Teatro de los Caños del Peral, también con una gran acogida por parte del público gracias a sus melodías agradables y de fácil asimilación que, sin embargo, presentan unas grandes exigencias vocales.
Esta nueva coproducción del Teatro Real con el
Liceo de Barcelona supone la primera realización en Madrid del director de escena
Francisco Negrín, quien, durante la presentación de la obra celebrada esta mañana en el teatro madrileño, ha asegurado que su punto de partida para la creación de la escena de esta ópera ha sido el de realizar un “espectáculo barroco con estética moderna”. Negrín ha subrayado la importancia de encontrar la gramática adecuada para representar estéticamente la obra. Para el director de escena, tanto Martín y Soler como Lorenzo da Ponte vivían un momento altamente afortunado cuando afrontaron la creación de L'arbore di Diana. Por una parte, todo lo ibérico estaba de moda en aquella época en el centro de Europa, y, por otra, unos años antes, la ópera de Martín y Soler Una cosa rara había tenido un grandioso éxito, que había convertido al compositor y a Da Ponte en personajes de moda con los que todos querían contar para sus fiestas. Estas dos razones hicieron que para su siguiente trabajo, ambos decidieran decantarse por un argumento mucho más ligero, fiel reflejo de la vida ociosa de la que estaban gozando ellos.

De modo que la obra quiso festejar el triunfo del amor sobre la castidad, narrando el conflicto de
Diana y Amore, que encarnan respectivamente el clericalismo represivo y la actitud tolerante del emperador ilustrado. Y para Negrín, la traducción de este mensaje sencillo de
carpe diem en un libreto cargado de dobles sentidos de carácter sexual y que proclama la obra a través de personajes mitológicos, no puede encontrar mejor paralelismo que en los dibujos manga japoneses, que además captan perfectamente la androginia con una estética de personajes irreales, pero que no dejan de ser “jóvenes, bellos, fashion y kitsch”.

Por lo que respecta a la dirección musical, el milanés
Ottavio Dantone, responsable de la
Accademia Bizantina, estará al frente de la
Orquesta Titular del Teatro Real,
Orquesta Sinfónica de Madrid. Y un doble reparto de jóvenes cantantes para dar vida a este
dramma giocoso: dos sopranos rusas,
Lyubov Petrova y
Ekaterina, que se alternarán en el papel de Diana; las mezzosopranos
Marina Comparato y
Ketevan Kemoklidze para el de Amore y los tenores
Dmtri Korchak y
John McVeight como Endimione. Junto a ellos, otras reconocidas voces como
Ainoa Garmendia,
Marisa Martins,
Jossie Pérez y
Simón Orfila.