quinto aniversario del papa
La colegialidad y la reforma de la Curia, temas pendientes del pontificado
domingo 18 de abril de 2010, 11:58h
La colegialidad en el Gobierno eclesiástico, la reforma de la Curia y la mayor presencia de la mujer en la Iglesia siguen siendo las asignaturas pendientes del Pontificado de Benedicto XVI, que este lunes cumple cinco años, quinquenio en el que ha emprendido la reforma de la liturgia.
El Pontificado de Benedicto XVI cumple este lunes cinco años pendiente de asuntos como la colegialidad en el Gobierno eclesiástico, la reforma de la Curia y la mayor presencia de la mujer en la Iglesia. Durante este quinquenio, el papa ha emprendido la reforma de la liturgia.
Conocedor de la Curia, ya que durante 24 años fue el cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en estos años ha intentado "adelgazarla", para hacer más eficiente esa pesada maquinaria.
Siguiendo la norma no escrita de que sea un italiano el "número dos" del Vaticano si el Papa es "extranjero", es decir no italiano, el Papa alemán nombró al purpurado Tarcisio Bertone como secretario de Estado en sustitución del también italiano Angelo Sodano, que fue durante 15 años "primer ministro" del Papa polaco Wojtyla.
Unió varios consejos pontificios, que después volvió a separar. Ha cambiado varios prefectos, nombrados algunos secretarios, pero la reforma sigue siendo uno de los temas pendientes.
Algunos críticos aseguran que la pesada máquina burocrática del Vaticano es la culpable de los "tiempos interminables" para resolver los problemas y de los "errores de gestión" de casos como el levantamiento de la excomunión a un obispo negacionista del Holocausto.
También le achacan falta de intercomunicación a los dicasterios vaticanos.
Benedicto XVI considera que tras el Concilio Vaticano II se produjo una "cierta confusión" entre la misa y la adoración eucarística y recientemente denunció que esas "desviaciones" en algunas ocasiones "contaminaron la renovación litúrgica post conciliar, evidenciando una compresión muy reducida del misterio eucarístico".
En estos años el Pontífice ha subrayado la necesidad de dar solemnidad a la Eucaristía tanto durante la celebración de la misa como después en el culto a la sagradas formas.
A este respecto, el Obispo de Roma manifestó que la doctrina de transustanciación del pan y del vino y de la presencia real de Cristo "son verdades de fe, patente ya en la Sagrada Escritura y confirmada después por los Padres de la Iglesia".
En aras de esa correcta y solemne devoción eucarística, Benedicto XVI ha recuperado la tradición de dar la comunión directamente en la boca y con el fiel arrodillado.
Ha abogado por un nuevo estilo de gobierno que apunta a la colegialidad y ha llamado a consulta al colegio de cardenales y al Sínodo de Obispos.
Pero el camino hacia la colegialidad es largo y según el teólogo heterodoxo y ex compañero del Papa, Hans Kung, Roma sigue exhibiendo un Iglesia fuerte, absolutista, que reúne en sus manos los poderes legislativos, ejecutivos y judicial, que no tiene en cuenta la universalidad de la misma.
Aunque en estos años, especialmente durante su viaje a Africa, ha resaltado la labor de la mujer, el papel de la fémina en la Iglesia no ha cambiado.
La abolición del celibato sacerdotal nunca ha estado en el programa de Ratzinger y aunque muchos representantes de la Iglesia abogan por su supresión, en una reunión con los cardenales, éstos reiteraron el "sí" al celibato.
En estos años Benedicto XVI no se ha cansado de afirmar que la familia es la célula básica de la sociedad, ha pedido a los políticos que no apoyen iniciativas contra la familia, ha rechazado frontalmente el matrimonio entre homosexuales, el aborto y la ordenación de sacerdotes homosexuales.
Asimismo ha llamado la atención contra el resurgir del nazismo y el racismo y ha exigido un nuevo orden mundial basado en las relaciones éticas y económicas justas.
También se ha mostrado como uno de los pontífices que está mostrando mayor sensibilidad por la ecología, denunciando la erosión, la deforestación, el expolio de los recursos minerales y de los océanos.
Aunque tiene 83 años, muestra gran vitalidad física. Sobre su estado de salud se ha especulado desde que fue elegido Papa debido a que en septiembre de 1991 sufrió una hemorragia cerebral que le obligó a permanecer hospitalizado durante diez días en la Clínica Pío XI de Roma, de la que se recuperó satisfactoriamente.
El pasado verano, durante las vacaciones en el Valle de Aosta, se fracturó la muñeca derecha a causa de una caída y fue intervenido.
Fue la segunda vez en 17 años que el Papa sufría una caída, tras la de agosto de 1992 cuando el por entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, resbaló en el baño de la residencia de la localidad alpina italiana de Bressanone donde se alojaba.
En aquella ocasión se golpeó la cabeza, donde tuvieron que darle puntos de sutura, y permaneció varios días hospitalizados.