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¿cómo convertirse en el mejor del siglo XXI?

Fichajes del Barça: el arte de perfeccionar una obra maestra

sábado 29 de mayo de 2010, 14:11h
Cuando se ha alcanzado la gloria más absoluta, ¿hay que retocar piezas o apostar por la inmovilidad? La respuesta a esta cuestión es la piedra angular del éxito de la gestión deportiva del Barcelona. Desde la llegada de Guardiola, el club ha pulido las piezas que posee para ejecutar con la mayor pureza su idea de juego combinativo, compromiso defensivo, velocidad con y sin balón, y plasticidad atacante. Tras marcar un hito en la historia del fútbol ganando seis títulos –después de deshacerse de dos baluartes como Ronaldinho y Deco-, la entidad decidió continuar su constante transformación prescindiendo de Eto´o y dando cabida a jugadores del perfil exacto de lo que busca el Barça como Pedro y Bojan. Este verano Henry podría ser la pieza sacrificada para ejecutar un nuevo retoque a la obra que les acerque al máximo a su apuesta futbolística. Con Villa ya atado, la llegada de Cesc Fábregas culminaría el proyecto de futbol total que inició Rijkaard dando otra vuelta de tuerca a la perfección.
El club más laureado de los últimos años no quiere ceder su trono de dominador absoluto, ni en el apartado doméstico ni a nivel mundial. El proyecto que ha cambiado la filosofía del Barcelona hasta considerar un mal año si sólo se gana la Liga española, se está cumpliendo a rajatabla con una notable precisión. Con la base de la Masía aliñada con algunos futbolistas de gran rendimiento y una propuesta idealista de fútbol bello, combinativo y eficaz, el club catalán se ha convertido en el mejor equipo en lo que va de Siglo XXI.


El juego espectacular que despliegan los futbolistas blaugranas responde a la inserción en la conciencia colectiva del mundo barcelonista de la obligación de hacer buen fútbol sin mirar el marcador –instaurada por Rijkaard en los primeros pasos del proyecto y continuada por Guardiola-. En la práctica, la principal razón del éxito de esta propuesta es una estudiada confección de la plantilla, con perspectiva a medio y largo plazo. Para arrancar con garantías se utilizó la firme base de Xavi, Puyol, y la aparición de los prometedores Iniesta y Messi, y se contrataron jugadores de gran rendimiento como Deco, Eto´o, Márquez y Ronaldinho -pionero en la idiosincrasia del proyecto-. La adaptación a las directrices de buen fútbol por encima del resultado tardó en llegar, pero la fórmula era ganadora y los resultados llegaron: dos Ligas consecutivas (2005 y 2006) y la Champions League (2006).

El bloque que iba a conducir al Barça al dominio del balompié mundial en los siguientes años estaba construido, pero tras vencer la Copa de Europa de París se produjo cierta relajación en el grupo. Rijkaard tuvo que lidiar con el descenso vertiginoso en el compromiso de Ronaldinho y no pudo responder al nivel de exigencia que se había implantado en el nuevo Barcelona. Por ello el entrenador holandés fue cesado en verano de 2008 y se contrató a un hombre de la casa que remataría el inicio prometedor del proyecto: inyectar una dosis de cantera que generara el compromiso que faltaba en aquella época al club. El modelo permanecía intacto. Fútbol agresivo, velocidad y movimiento constante, posesión de balón absoluta y goles. La escultura ya estaba creada, simplemente había que pulir las imperfecciones.


Y el toque que Guardiola aportó con su cincel de la casa fue decisivo. Se contrató el trabajo de Keita y se blindó la banda derecha con Dani Álves. Además subieron al primer equipo dos piezas claves en el actual Barcelona: Pedro y Busquets. Incluso se repescó al central perfecto para la idiosincrasia del club: Gerard Piqué. Un central alto, veloz y sobre todo que sabe jugar al fútbol. Estos retoques obligaban a prescindir de algunos de los jugadores que formaron parte de la fase primitiva de la obra: Ronaldinho y Deco. Pero la institución barcelonesa estaba dispuesta a olvidar la enorme calidad de ambos si los retoques de Guardiola funcionaban. Y lo hicieron.

La perfección alcanzada por el Barça en la temporada 2008/2009 será recordada durante mucho tiempo no solo por conseguir el hito histórico de ganar seis títulos en un año, sino también por haber realizado el mejor fútbol en la historia del club y haberse alzado al olimpo del balompié por meritos propios. La leyenda de este proyecto se escribió en esa temporada con letras de oro. La máxima expresión de lo que se pretendió al fichar a Rijkaard, Ronaldinho, Eto´o y Deco. La máxima expresión de utilizar y cuidar la cantera encarnada en Messi, Iniesta, Pedro y Busquets. Un linda historia de balompié en la que gana el que mejor juega y vence el que quiere hacer espectáculo y disfrutar a los espectadores.


Pero tras la gloria más absoluta en ocasiones llega la derrota más cruel. La relajación y el cansancio sobrevolaban en el entorno del Barça. Sin embargo ahí estaba Guardiola para mantener el nivel de exigencia y grabar nuevamente la idiosincrasia del buen juego en la mente de los futbolistas. Con ese arma el conjunto catalán ha conseguido ganar la Liga y ha llegado a las semifinales de la Champions League. Pero además de la propuesta de dominio sobre el rival, Guardiola decidió pulir la obra un poco para aguantar el nivel de exigencia, un paso marcado y obligado en el proyecto blaugrana. Decidió apostar por la calidad de Ibrahimovic, la fuerza de Chygrynsky y la eficacia de Maxwell. Las incorporaciones no resultaron del todo efectivas, quizá por la imposibilidad de reforzar siempre bien algo perfecto. Sin embargo Guardiola tenía un as en la manga para solventar la escasez de gol tras la marcha de Eto´o: Bojan Krkic. El técnico catalán dosificó las apariciones del joven delantero y le utilizó cuando fue necesario. El resultado es un jugador de futuro y de presente que se ajusta totalmente a la velocidad y calidad que reclama Pep a la hora de confeccionar la plantilla ganadora.


Tras el “fracaso” de solo ganar la Liga, el club se ha puesto a trabajar rápidamente para dar otra vuelta de tuerca al bloque perfecto del que goza. Los puntos a reforzar para alcanzar la pureza del buen juego y la efectividad es el mediocampo y la delantera. La no conexión de Ibrahimovic con el juego de sus compañeros ha obligado al club a reaccionar con rapidez y fichar a un delantero rápido, de remate fácil, con mucha movilidad y que conozca el juego de Xavi, Iniesta y compañía. El perfil de ese ariete corresponde a David Villa. Una nueva punta de lanza para dominar el balompié europeo. Además, el Barça está trabajando en la salida de Touré Yayá –perdido en algunos encuentros por su falta de calidad e inservible en la mayoría de los encuentro ya que el equipo no necesita demasiado trabajo defensivo-. Si el mediocampista bregador abandona la institución podría llegar un jugador que redondearía el proyecto, que cumple con todas las características ideales para mejorar la perfección: Cesc Fabregas. Gran toque de balón, conocimiento del juego, gran compromiso, llegada a puerta, calidad para distribuir.

La propuesta iniciada en 2005 por el Barcelona está condicionando la historia de este deporte. Si el club consigue pulir nuevamente las escasas asperezas de su obra maestra, el equipo mandará en Europa sin contemplaciones. Bajo la premisa de no cambiar la ideología de juego y trabajar para retocar lo necesario, esta plantilla puede volver a situar las cotas del éxito futbolístico a una altura inalcanzable para el resto de mortales. La labor del cuerpo técnico y dirección deportiva del club es restaurar la Última Cena de Leonardo da Vinci para que no le afecte el paso del tiempo y no pierda ni un ápice de genialidad.

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