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surge el debate tras las polémicas del domingo

El arbitraje electrónico entrañaría clamorosas implicaciones en los campeonatos de fútbol

lunes 28 de junio de 2010, 18:33h
La jornada de octavos de final del pasado domingo en el Mundial de Sudáfrica pasará a la historia por tres razones: la victoria de Alemania sobre Inglaterra, el pase de Argentina sobre México y por demostrar que el fútbol necesita el apoyo de la tecnología en las grandes competiciones.
El pasado domingo, durante la primera mitad del Alemania-Inglaterra, Lampard chutó desde la frontal un balón que entró medio metro dentro de la portería defendida por Neuer. Los jugadores, el público y el banquillo inglés celebraban el gol que habría supuesto el empate a dos. El árbitro y los jueces de línea, no. Al ver que el árbitro continuaba como si nada, Neuer cogió el balón y sacó de inmediato para evitar aglomeraciones sobre el árbitro y hacer olvidar rápidamente el error cometido. Funcionó.

Horas más tarde, en el Argentina-México, Tévez aprovechó un pase para marcar el uno a cero. No habría mayor historia en este gol si no llega a ser por varias circunstancias. En un primer momento el árbitro concede el gol, pero los jugadores mexicanos protestaban que había sido en un fuera de juego claro. Al ver las dudas del juez de línea, se lanzan a por el asistente para que convenza al árbitro principal. Mientras, en los video marcadores del estadio se repetía la jugada una y otra vez. Los 84.000 espectadores pudieron ver con claridad el fuera de juego clamoroso de Tévez. El árbitro concedió el gol.

Estas dos decisiones polémicas en el mismo día llevaron a la misma pregunta: ¿por qué el fútbol no usa la tecnología para acabar con la polémica? Este lunes, la única respuesta que dio la FIFA al respecto fue prohibir las repeticiones en los marcadores de los estadios. Punto y final.

El pasado mes de marzo se reunió en Zúrich el Comité Internacional de Asociaciones de Fútbol (IFAB), organismo encargado de estudiar los cambios en el reglamento. En dicha reunión se tomó en consideración aplicar el uso de ciertas tecnologías como el chip, el ojo de halcón o el vídeo para evitar decisiones erróneas de los colegiados durante los partidos.

Al finalizar las reuniones, el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, se mostró tajante respecto al tema: “Se ha tomado la decisión de no recurrir a la tecnología”. E insistió con rotundidad que “es el fin del uso potencial de la tecnología en el fútbol”.

El propio presidente de la UEFA, Michel Platini, ya mostró su posición a favor de esa postura en enero en una entrevista concedida a France Football —con la polémica sobre la mano de Henry en el Francia-Irlanda clasificatorio para el Mundial aún reciente-. “Tenemos que proteger el fútbol, y no creo que las nuevas tecnologías tengan nada que ver con este deporte”. Y añadió que “para ser popular debería decir que sí estoy a favor del vídeo, pero no creo en él, mataría el fútbol”.

Las razones enumeradas por el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en más de una ocasión son las siguientes:
- La universalidad del juego: uno de los principales objetivos de la FIFA es proteger la universalidad del fútbol. El juego debe disputarse de la misma manera en todo el mundo. Un grupo de jóvenes en un pueblo pequeño de algún lugar del planeta juega con las mismas reglas que los futbolistas profesionales que ven en televisión.

- La simplicidad y universalidad del fútbol es una de las razones de su éxito.

- El factor humano: no importa qué tecnología se aplique, al final la decisión tendrá que ser adoptada por un ser humano. Entonces, ¿por qué quitar la responsabilidad del árbitro y dársela a otra persona? A menudo sucede que, incluso después de una repetición a cámara lenta, diez expertos tienen diez opiniones diferentes sobre la decisión que se debió tomar.

- Los aficionados se apasionan al discutir sobre cualquier incidente en el juego.


- El factor económico: la introducción de modernas tecnologías puede ser muy costosa, y por ello no se puede usar en todo el mundo. Las reglas deben ser las mismas para todos en todo el mundo.

- Si la IFAB hubiera aprobado la tecnología para línea de meta, ¿qué hubiese evitado la aprobación de la tecnología en otros aspectos del juego? Pronto se cuestionarían todas las decisiones de cada zona del terreno de juego.

- El fútbol es un juego dinámico que no puede ser detenido a fin de revisar cada decisión. La interrupción cortaría el ritmo del partido.

El ejemplo de otros deportes
Más allá de las declaraciones de los dirigentes del fútbol mundial, lo cierto es que el uso de las nuevas tecnologías en otros deportes está resultando todo un éxito. Con la aplicación del ojo de halcón en el tenis o la posibilidad de que el árbitro revise una jugada polémica mediante el vídeo en el fútbol americano, el debate en esos deportes se ha centrado en lo estrictamente deportivo y no en las decisiones de los árbitros, tristemente protagonistas en la mayoría de las discusiones balompédicas.

El ojo de halcón, por ejemplo, se viene usando de manera oficial desde 2006 (Abierto de Nasdaq -100). El US Open de ese año fue el primer torneo en el que los jugadores podían desafiar las decisiones arbitrales. Para ello cuentan con un número limitado de peticiones. Si se equivocan se les resta una y si aciertan se mantienen con las mismas. El sistema se basa en una serie de cámaras que triangulan la posición de la bola mediante su velocidad, con unnivel de acierto del 99 por ciento.

En el caso del fútbol americano, el entrenador dispone de un número limitado de peticiones al árbitro para que revise mediante vídeo una jugada que considere que se ha juzgado de manera errónea. En ese momento el árbitro principal para el partido y se retira a una pequeña cabina que hay en la banda, totalmente aislada de los miles de espectadores que abarrotan los estadios americanos, para ver las repeticiones en vídeo de la jugada. Luego sale, se acerca al campo, y gracias a que los micrófonos que usa para comunicarse con el resto de jueces están conectados a la megafonía del estadio y a la televisión, anuncia su decisión.

Estos casos son dos ejemplos simples que muestran como la tecnología no “mata” ningún deporte sino que revaloriza su propia esencia. Es decir, aleja a los árbitros y a las posibles injusticias del debate para que éste se centre en lo bien o mal que actuó cada jugador. Así pues, gracias al empecinamiento de los dirigentes actuales del fútbol, quedan muchos años en los que las manos, goles fantasmas o penaltis no pitados sigan alimentando portadas, “villaratos” y demás teorías conspiratorias.
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