EL POTAJE DE VIGILIA:
Tradicionalmente es un potaje que se ha servido los viernes de cuaresma como consecuencia de la prohibición religiosa de comer carne en este período. El preparado contiene como aporte proteínico bacalao en salazón. Considerado como uno de los platos más encontrados en Semana Santa, lo podemos encontrar también con el nombre de Potaje de Bacalao con Garbanzos y Espinacas.
El protagonista de este potaje es el bacalao que proviene de un salazón y por esto debe prepararse en remojo un día antes. El potaje suele estar elaborado con garbanzos, también con judía blanca y todo ello cocido con unos manojos de espinacas y cebolla, ajos, aceite, pimentón.
Hay que poner los garbanzos en agua caliente hasta que lleguen a su media cocción, tras esto se añade el bacalao, la espinaca y se espera a que esté preparado. Se añade también un sofrito y alguna hoja de laurel. Se deja reposar una media hora y se sirve caliente. El truco de la preparación está sólo en saber el momento en el que se vierte el pescado y la espinaca sobre los garbanzos hirviendo.
LA TORRIJA:
Deseada por todos, quién se puede resistir en Semana Santa a este dulce tradicional de cuaresma que consiste en una rebanada de pan (habitualmente duro, de varios días) empapada en leche y, tras ser rebozada en huevo, frita en una sartén con aceite. Luego, según gustos y recetas, se aromatiza con ingredientes como canela o algún licor, y se endulza con miel o azúcar.
De origen humilde, buscaba antaño saturar pronto para evitar caer en la tentación de probar algún plato de carne, como se sabe, alimento al que hay que guardar abstinencia durante la cuaresma.
Una teoría acerca de su origen es que nacieron a finales del siglo XV en los conventos de Andalucía para aprovechar el pan que sobraba. Su gusto y su fácil elaboración hizo que se extendiera rápidamente.
Las rebanadas de pan deben ser cortadas de un grosor no superior a 2 cm, se vierten sobre leche caliente que posee azúcar y canela hasta que se remojan suficientemente, posteriormente se rebozan en huevo batido y se vierten en aceite sobre una sartén muy caliente hasta que se dora el pan por ambos lados. Posteriormente es remojada en vino blanco o dulce, a veces se le añade algún licor como anís y se empapa en un almíbar elaborado con agua y miel.
Una curiosidad es el truco inexplicable de añadir un clavo metálico ya que detiene la generación de espuma debido a la fritura del huevo y de la leche.
En la actualidad se elaboran variedades vegetarianas que sustituyen la leche de vaca por leche de soja y los huevos por harinas de garbanzo, soja u otras leguminosas.
EL PESTIÑO: 
Es un dulce navideño típico del sur de España, elaborado con masa de harina, frito en aceite de oliva y pasado por miel. También se elaboran con azúcar, como una alternativa a la miel. A la masa se le suele dar sabor con ajonjolí. Su tamaño y forma son variables y destacan los elaborados en Medina Sidonia, Cádiz, Chiclana de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda, y otras poblaciones de dicha provincia. En el resto de Andalucía Occidental se consumen todo el año.
Suelen tener forma de lazo o pajarita, tomando una pieza de masa ovalada y doblando hacia el centro los laterales.
LA MONA DE PASCUA: 
Es un alimento típico valenciano y catalán que consiste en una torta de la Pascua cuya degustación simboliza que la Cuaresma y sus abstinencias se han acabado.
El nombre proviene de la munna término árabe que significa "provisión de la boca", regalo que los moriscos hacían a sus señores. El pueblo que más fama tiene en la fabricación de este producto alimenticio es el de Alberique.
Aunque se consume durante todo el año, en la mayor parte de la Comunidad Valenciana su consumo está restringido a la Pascua. Sus ingredientes son harina, azúcar, huevos y sal. Es una masa que conlleva mucho trabajo en su amasado, y requiere una hora de reposo previa a su cocción. Existen diversas variedades, pero la que se más se es la que se conoce como panquemado.
La que se consume durante las fiestas de Pascua es un bollo elaborado con la misma masa que el panquemado que lleva uno o varios huevos (dependiendo del tamaño) con la cáscara pintada. Estos huevos son introducidos como elemento decorativo aunque también ayudan a dar forma al dulce. Las formas son muy diversas aunque suelen ser la de algún animal como una serpiente, lagartija o mono. Finalmente, está recubierta por anisetes de colores.
Llena de tradiciones, la mona se suele consumir durante la merienda de los días de pascua acompañada de la longaniza de Pascua, siendo costumbre cascar el huevo en la frente de otra persona. También es posible acompañarla de chocolate si la mona ha sido espolvoreada de azúcar y carece del huevo cocido.
Otra costumbre es que el padrino regale la mona a su ahijado el Domingo de Pascua. El Lunes de Pascua es tradición que se reúnan dos o tres familias o un grupo de amigos y que vayan a comer la mona juntos.
En Cataluña, sin embargo, la mona presenta una evolución que la hace totalmente diferente. Su apariencia es más cercana a la de una tarta. Empezó sustituyéndose el huevo de gallina por uno de chocolate que acabó siendo la base de la mona haciendo los pasteleros auténticas filigranas arquitectónicas con el chocolate.
LOS CRESPELLS:
Los crespells (o crespellets), del latín crispus (rizado), son uno de los típicos dulces mallorquines parecidos a galletas que sin duda hacen las delicias de grandes y pequeños. Para prepararlos colocad la harina sobre un mármol o en un barreño, haced un agujero y añadid el resto de ingredientes, empezando por la levadura. Hay que amasarlo sin trabajar la masa y dejarlo reposar un cuarto de hora.
Elaboras los crespells espolvoreando harina sobre el mármol, extendiendo la masa con las manos, haciendo una bola y estirándola con el rodillo haciendo una lámina de 1 cm de grosor, aproximadamente y después utilizad un molde especial (o haced trozos). Hacedles unos cuantos agujeros con un tenedor.
En una bandeja engrasada, ponedlos a cocer en el horno (180ª) de 20 minutos a media hora. Una vez enfriados un poco espolvoreadlos con azúcar glass y a comer.
GASTRONOMÍA ASTURIANA: Otro de los atractivos de la Semana Santa asturiana es la comida, que toma cuerpo en un buen número de jornadas gastronómicas con productos de primavera y obligados platos de pascua de receta tradicional. Entre los días 8 y 11 de abril, podremos acercarnos al Festival de la Marañuela (un dulce artesano) en Luanco, o bien a las Jornadas del Pixín (Rape) en Muros del Nalón y San Esteban de Pravia; el Certamen de Quesos de Taramundi, las Jornadas del Cordero en Muniello (Gozón); las jornadas gastronómicas del Mejillón en las Barzenas (Castrillón) o las del Bacalao en Salinas. Entre otras muchas citas de interés culinario.
GASTRONOMÍA TÍPICA DE SEMANA SANTA FUERA DE ESPAÑA:En los
países del Este es frecuente encontrar preparaciones como el “Babka”, conocido también como Baba. Se trata de un pastel que se sirve el domingo de resurrección. En
Polonia es frecuente observar la ingesta del “cordero pascual” que se toma incluso como un pastel “Makowiec”, se sirve la sopa “Zurek Wielkanocny” con huevos cocidos, siendo popular igualmente el “Babka”.
En
Argentina, para la Pascua cristiana se consumen huevos de pascua y rosca de pascua. En tanto que para Semana Santa, son típicas las empanadas de vigilia (principalmente las rellenas de atún), y guisados con bacalao o cazón. Los dulces pasan a ser los ingredientes protagonistas de la mayoría de los postres.
En
Chile, se suele comer algunos tipos de empanadas con mariscos, con verduras, a veces mermelada de frutas (peras, alcayotas), o manzanas picada (esto es típico en el Sur), pero por lo general, la primera, es de consumo más habitual y masivo, junto con la frita de queso, la que casi siempre, se hace con masa de milhojas.
En
Ecuador, para la Semana Santa se prepara un plato llamado "Fanesca", un tipo de sopa preparada con vegetales, granos de cereales, y bacalao salado, que se suele acompañar con molo (una especie de puré de papa) y con dulce de higos. En algunos lugares se acompaña con choclotandas (también conocidas como humitas), que es un bocadillo preparado con choclo molido (maíz tierno), leche, huevo, queso y mantequilla envueltas en hojas de choclo y cocinadas al vapor.