www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

En el centenario de la “Resi”

José Manuel Cuenca Toribio
lunes 09 de agosto de 2010, 18:25h
Potenciado por el desarrollo económico fomentado por la Dictadura y, particularmente, a consecuencia de la mejora sustancial del sistema viario, el proceso de centralización inherente al Estado liberal daría un salto de notables proporciones durante la segunda mitad de los años veinte. La dinámica cultural participó a caño abierto en él. A resultas de lo cual Madrid acrecentó su calidad de Meca para todos los creadores que soñaban con una resonancia nacional para sus obras; y nunca hubo, desde luego, una mejor y más amplia acogida para los jóvenes atraídos por sus fulgores del lado de los situados en el Olimpo y el Parnaso de la época –recuérdese, a modo de ilustración, el trato de D. Antonio Machado hacia Rafael Alberti o el de -. Visitas y entrevistas, exposiciones y conferencias sin fin en el Ateneo, en la “Resi”, en el Círculo de Lectores, en la Gran Peña, en la Casa del Pueblo, en las redacciones de periódicos y revistas… sirvieron para que las redes culturales de la capital de la nación alcanzaran una dimensión hasta entonces desconocida Con los nombres de tales establecimientos la primacía de las corrientes liberales se descubre con patencia; y en dicho elenco la tarea llevada a cabo por la Residencia de Estudiantes obscureció en su tiempo y en la posteridad la desplegada en los demás centros culturales madrileños, también muy destacada. Señalado en extremo, por ejemplo, fue el balance arrojado por las actividades del Círculo de Bellas Artes, que gozó de de la generosa subvención económica del régimen primorriverista.

Muy cercano su centenario, los quehaceres de la institución pilotada con envidiable pericia por el malagueño Jiménez Fraud conservan el aprecio y popularidad gozados en el veintenio largo de su existencia. En el conjunto de sus actividades, todas relevantes, merece, sin embargo, a los efectos de la intencionalidad del presente trabajo, una especial mención las atinentes al Comité Hispano-Inglés y a la Sociedad de Cursos y Conferencias surgida en parte en la onda expansiva del primero . Creado pocos meses antes de la instauración de la Dictadura, el Comité fue el resultado afortunado de la perfecta sintonía entre el duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó –su auténtico inspirador y mantenedor económico--, la Residencia y la Embajada inglesa. Aunque sus Estatutos se aprobaron en la primavera de 1926, un año antes el gobierno le concedía una sustancial subvención a un organismo que desde el otoño de 1924 había dado ya, en su fase de experimentación, hartas pruebas de su eficaz funcionamiento. Mientras que algunos tutores e internados eran becados para ampliar estudios en las Universidades británicas, Chesterton, H. G. Wells, Howard Carter o, entre otras figuras estelares inglesas de la época, Keynes brillaban en su programa de conferencias.

Conforme se acaba de apuntar, el paralelismo de la trayectoria de Sociedad de Cursos y Conferencias es muy estrecho en los aspectos esenciales con la del Comité Hispano-Inglés. Con idéntica gráfica cronológica y temática, su singularidad provendrá de la absoluta dependencia del organismo rectorado por Jiménez Fraud así como del gran peso tenido en ella por las mujeres, en particular, las damas de mayor alcurnia del Madrid de la época. Los nombres los intelectuales y científicos de su Junta directiva incluyen de igual modo a los más descollantes del planeta liberal del momento y citar los de los ocupantes de su concurrida tribuna –más de cien conferencias en un septenio- equivale a la nómina completa de las celebridades nacionales y extranjeras de los años veinte y treinta: Madame Curie, Le Corbusier, Keyserling, Ortega, Marañón, Blas Cabrera, Falla, Ravel, Claudel, Gómez de la Serna, Marinetti…
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios