debate tras las recientes derrotas
Desastre español en fútbol y baloncesto: ¿se cerró el ciclo triunfal?
sábado 11 de septiembre de 2010, 16:53h
Tras la prematura eliminación de la selección de baloncesto en cuartos de final del Mundial de Turquía y la goleada sufrida en el amistoso de Buenos Aires por el combinado de Vicente del Bosque, se ha abierto el debate en torno al futuro de nuestros equipos y el posible descenso de los altares en los que nos hemos acomodado en los últimos años. Serbia y Argentina han asestado un duro golpe a nuestros representantes más ilustres pero, ¿marcará la terrible semana un punto de inflexión en nuestro deporte? La necesidad de un relevo para algunos de los jugadores clave en los títulos alcanzados se ha convertido en un quebradero de cabeza.

La excelencia en el deporte no es eterna y alcanzarla resulta una labor muy ardua. Los representantes españoles han logrado desde el año 2006 más títulos que en toda la historia de nuestras selecciones. Además, la elevación exponencial del nivel competitivo y de éxito de nuestros deportistas en baloncesto y fútbol se ha visto aliñada con otros dos ganadores de estampa imperial: Rafa Nadal y Alberto Contador. El dulce y prolongado periodo de tiempo que ha gozado nuestro país ha transformado la manera de afrontar competiciones, en última instancia la mentalidad del atleta -desechando la posibilidad de un segundo puesto-.
Pero el inabarcable esfuerzo que supone estirar esta gloriosa etapa al máximo ha hecho acto de presencia en la última semana, asestando un golpe de realidad a nuestras selecciones más ilustres de la historia. Las dos derrotas sufridas han supuesto una sorpresa de complicada digestión para afición, federaciones y propios deportistas. Pero este tropiezo –más grave en caso del baloncesto por haberse dado en un Mundial- debe servir de reflexión y aceptación de que los años han pasado desde que se iniciara el dominio español y en algunos casos se han convertido en una merma absoluta para la evolución del equipo.
El nivel máximo de rendimiento de un deportista de élite –con variaciones específicas según la disciplina practicada- se disfruta en el intervalo que va de los 26 años a los 30. En el periodo anterior a esa orquilla temporal no se goza de la experiencia necesaria para crecer como jugador, y en el periodo posterior el físico no responde en plenitud de facultades. Este es el problema más perceptible en el futuro próximo de nuestras selecciones campeonas del mundo. Los jugadores que han sido protagonistas en las históricas victorias pertenecen a la generación de 1980, es decir, ya han pasado de los 30 años.
En el sólido y espectacular juego de la selección de baloncesto que de la mano de Pepu Hernández, Aito García y Sergio Scariolo ha conquistado el Mundial (2006), la plata de los Juegos Olímpicos de Pekín (2008), y el oro (2009) y la plata (2007) en Eurobásket, han destacado como piedra angular del equipo Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Jorge Garbajosa y Felipe Reyes. Todos ellos han pasado ya la treintena para afrontar la exigente competición de 2010. Las estrellas del pasado van perdiendo brillo poco a poco, a pesar de que Navarro ha sido el capitán y mejor jugador español en Turquía.
 El problema de la edad de los grandes valuartes de nuestro baloncesto –que habrán de decidir en algún momento su cese de participación con España, fecha que parece concretarse en Londres 2012- tiene una vertiente subyacente: la validez de los teóricos sustitutos. En este apartado se cuenta con un grupo de jugadores espectaculares, promesas deslumbrantes cuando surgieron en el ámbito profesional, pero las dudas en torno a la confirmación y continuidad de estos jugadores ya es un quebradero de cabeza para la federación de baloncesto. El cambio de fichas necesario por el paso de los torneos y los años ha provocado una consecuencia visible: en el mandato de Sergio Scariolo en el banquillo (desde 2008), se han perdido más partidos que en la etapa de Pepu y Aito. Esta estadística resulta preocupante ya que está directamente relacionada con la aparición de los herederos naturales de las estrellas actuales.
El fracaso en el Mundial de Turquía ha constatado la preocupación en relación al relevo natural. Los protagonistas del futuro cercano de nuestro combinado no han respondido a las expectativas y al traslado de responsabilidades que debían haber asimilado sin dificultad. El campeonato de Marc Gasol, Rudy Fernández y Ricky Rubio se puede definir con la palabra discreto. El pívot no ha sabido ocupar la plaza que dejó su hermano y Fran Vázquez le superó en números saliendo desde el banquillo.
La participación de Rudy se ha convertido en un suplicio en los primeros encuentros. Perdido y descentrado los números caían en picado y el jugador mallorquín no levantaba cabeza salvo para discutir con los árbitros. La situación contractual con los Trailblazers de Portland quizá haya sido el mayor elemento de desconexión del sublime tirador español. En los últimos encuentros pareció más metido en el juego pero llegó muy tarde al campeonato.
Ricky Rubio ha sufrido un estancamiento absoluto desde que surgiera la posibilidad de ser el base único de la selección, tras lesionarse Calderón. El jugador catalán no ha sabido llevar la manija del equipo ni el ritmo y ha sufrido con rivales de menor entidad. Las limitaciones mostradas en este campeonato quizá se solventen con el tiempo y la experiencia. Ricky posee un talento natural para este deporte y su calidad es la bandera española del futuro. El problema es si su explosión llegará a tiempo para coger el testigo de la generación del 80.
El baloncesto en nuestro país está muy bien representado y lo estará en el futuro, pero es necesario elegir bien el momento de entregar los galones a los jóvenes valores (Sergio Rodríguez, Carlos Suarez o Víctor Claver). El ejemplo claro de una mala elección y la querencia de estirar al máximo una generación de jugadores agotada es Argentina. La albiceleste tratará de llegar a Londres 2012 con Luis Scola, Manu Ginobili y Fabricio Oberto, jugadores NBA de clase contrastada, pero que no ofrecerán el rendimiento de antaño y taponarán a los representantes argentinos del futuro. La reconstrucción del combinado de baloncesto se ha de afrontar con seriedad ya que el peligro de estancamiento de los nuevos es real si no se les cede el sitio en el justo momento.
 El monumental infierno argentino
El caso de nuestro balompié es parecido aunque todavía no se ha llegado a la situación del baloncesto. Los grandes focos del fútbol patrio –Xavi, Casillas, Puyol- han llegado a los 30 años aunque todavía disponen de sus facultades intactas. Sin embargo el problema mencionado del momento idóneo de relevo en los galones puede materializarse. Jugadores jóvenes de calidad contrastada en sus equipos como Cesc Fábregas o David Silva no han encontrado todavía su sitio en el bloque nacional, produciéndose un estancamiento palpable en el crecimiento de los llamados a ser líderes y constructores del juego heredero de los campeones del Mundial sudafricano y la Eurocopa de 2008.
La portería española está muy bien cubierta con Casillas (cuya edad no representa un problema, aunque para el próximo campeonato mundial si), Pepe Reina y Víctor Valdés, pero se antoja necesario hacer hueco al guardameta heredero del trono de Iker: De Gea. El meta rojiblanco ha mostrado que no tendrá rival en la meta española en un futuro no muy lejano, por lo tanto debería acudir en alguna ocasión con los “mayores”, dando el salto de las categorías inferiores a la máxima exigencia.
La defensa está bien cubierta con jugadores como Gerard Piqué, Sergio Ramos, Álvaro Arbeloa o Raúl Albiol, jugadores de presente y de futuro que suplirán las inevitables ausencias de Puyol, Marchena y Capdevilla. En el centro del campo, el plantel blaugrana ofrece la llave de los próximos años con Busquets, Pedro e Iniesta. Sin embargo el constructor de juego no entra en el paquete catalán por lo que debería considerarse la importancia de entregar poco a poco la responsabilidad a jugadores incipientes que todavía no se han asentado en la nacional española. La delantera no es una línea del equipo que genere preocupación ya que con Torres, Llorente, Bojan, y la pléyade de promesas de la Liga BBVA el gol estará asegurado durante mucho tiempo.
La prolongación en la excelencia de nuestro balompié es quizá más un problema mental que futbolístico. La materia prima es espectacular pero la posibilidad de acomodamiento en la cumbre es real. Tras la victoria mundialista todos los equipos querrán ganar a nuestra selección, es decir, no se puede salir sin concentración a ningún partido. Esta es la consecuencia de ganar en Sudáfrica y Argentina nos demostró el camino a seguir si España no quiere volver a la clase media de este deporte. Con preparadores como Vicente del Bosque este aspecto psicológico estará bien cubierto, a priori. Sin embargo, el cetro que ostenta este grupo de jugadores puede ser demasiado pesado e imposible de conservar si no se cede el testigo a jóvenes promesas a tiempo.
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