La crónica gastronómica
Es Molí d'en Bou, el gran restaurante de Mallorca
martes 28 de septiembre de 2010, 11:46h
Corría el mes de abril de 2000 cuando reabrió sus puertas al este de Mallorca, entre Cala Millor y S´Illot, ES MOLÍ D´EN BOU (Urbanización Sa Coma. Tfno. 971 569 663. Sant Llorenç de Cardassar. Mallorca), en esta ocasión de la mano de Tomeu Caldentey, de 38 años, un cocinero local que, siempre respetuoso con la misma filosofía, se ha ido confirmando como el mejor restaurador del archipiélago balear. He tenido la oportunidad de comprobar durante una reciente visita estival.
Como indica su nombre, el restaurante es un antiguo molino, una construcción de piedra de estilo insular, adaptada a las necesidades de un establecimiento de restauración. En la planta baja está situada la recepción y una pequeña cava en la que se guardan con primor los vinos que se sirven en el restaurante. Al comedor se accede a través de una escalera de caracol hecha de piedra, que no pertenece al edificio original aunque está perfectamente integrada. El comedor está dividido en tres pequeñas salas, decoradas con sencillez, siguiendo el estilo neorrural que impera en todo el edificio.
Cocina de autor y de producto
Tomeu Caldentey define su propuesta como una cocina de autor y de producto que quiere trasmitir carácter y emociones y está construida sobre la base de la tradición mallorquina. Y siempre con una reivindicación básica, la defensa del sabor.
Se puede descubrir a través de diferentes menús cuyo precio oscila entre los 45 y los 120 euros, en este último caso con “maridaje Premium”, y en los que se integran platos genuinos de Tomeu, algunos tan excelentes, en mi opinión, como los mejillones con crema de puerros, melón asado y gelatina de tomate; el foie con polenta de pimientos asados, berenjena y cebolla escabechada; el canelón de buey de mar con manzana y yogur; el San Pedro con albahaca, tomate y olivas negras; el secreto de cerdo ibérico con cigalas, sandía y hierbabuena; y postres, como el aguacate con manzana verde, nueces y roquefort, los albaricoques con chocolate blanco o la manzana al horno con vainilla y especias.
Influencias árabes y judías
Podría decirse que los platos que componen la carta de Es Molí no son revisiones de la cocina mallorquina al pie de la letra, pero sí que tienen siempre sus referentes autóctonos. Los agridulces del Mediterráneo, las influencias árabes y judías que han persistido en Mallorca siempre están presentes en la propuesta de Tomeu Caldentey.
La carta de vinos (de la que responsabiliza el sumiller Juan Amengual) se caracteriza por el gran número de referencias mallorquinas, encabezadas por los correspondientes a las Denominaciones de Origen Pla i Llevant y Binissalem. Y el aceite de oliva Virgen Extra, otra de las grandes riquezas baleares, también está muy presente en el restaurante. Por ejemplo, al sentarse el cliente a la mesa se le ofrece la posibilidad de catar varios tipos de aceite, todos ellos de Mallorca, acompañados por un surtido de panes de elaboración propia.
Clientela internacional con preocupaciones gastronómicas
Una parte importante de la clientela de Es Molí d´en Bou (dos soles Repsol) es internacional y está envuelto en grandes preocupaciones gastronómicas, pese a lo cual Tomeu reafirma diariamente su vocación por los grandes productos de la despensa insular. Por lo tanto, calidad de producto, filosofía y servicio son las claves del éxito de este restaurante mallorquín cuya evolución demuestra que no es necesario poner en marcha una propuesta ecléctica y cosmopolita del gusto internacional para atraer a los diferentes públicos que visitan la más universal de las islas españolas.