Para escucharlos así: “Esgotar, cels, pretenc/ ja que em tracteu així,/ quin delicte vaig cometre/ contra vosaltres naixent;/ encara que si vaig néixer, ja entenc/ quin delicte he comès. / Bastant causa ha tingut/ la vostra justícia i rigor;/ doncs el delicte més gran/ de l'home és haver nascut”.
O de esta otra forma: “Apurar, ceos, pretendo/ xa que me tratades así,/ que delito cometín/ contra vós nacendo;/ aínda que se nacín, xa entendo/ que delito cometín. / Bastante causa tivo/ a vosa xustiza e rigor;/ pois o delito maior/ do home é haber nado”.
En la otra lengua de España, la de los vascos, medio hablada por unas setecientas mil personas, no se podría sustituir al español de Calderón; los vascos amantes del teatro no lo permitirían.
A pesar de los políticos, la mayoría del pueblo “soberano” seguirá hablando español, acudiendo al teatro representado en español, al cine, a la televisión...Porque, a muchos, al oír, desde el escenario, un clásico traducido, les entra la risa. Otra cosa será escuchar los textos –que los hay- nacidos desde sus lenguas autóctonas.
Mariano Torralba