Santander experimenta la “revolución” india con Ali Syed
sábado 19 de febrero de 2011, 03:47h
El Racing, que ya salvó su financiación gracias a la llegada al club de un inversor extranjero en 2003, vive desde el pasado mes de enero en manos del magnate indio Ahsan Alí Syed. Tras su pomposa presentación y las iniciales promesas de gloria para el equipo, la polémica se ha instalado en la capital cántabra por motivos extradeportivos. Su desmesurada celebración en la victoria ante el Sevilla y el incidente por el que uno de sus guardaespaldas fue acusado de lesionar a un policía nacional, han provocado división de opiniones en el mundo racinguista. Los buenos resultados cosechados ilusionan a una afición que todavía recuerda la mala gestión de Dimitri Piterman. El salvavidas indio –que evitó el concurso de acreedores en la institución- acapara todos los debates en Santander.
“Estamos con la mosca detrás de la oreja”. Así resume el sentimiento de la afición santanderina el presidente de una de las peñas más importantes del club, la Peña Aupa Racing. El huracán creado por la llegada de Ahsan Alí Syed -el segundo magnate extranjero que se hace cargo de las finanzas del equipo en la última década- ha provocado un collage de opiniones en el entorno del club, la prensa que sigue a la institución, su masa social e incluso las fuerzas de seguridad estatales de la comunidad cántabra. La desbordante ilusión inicial se ha convertido en escepticismo ya que, aunque los jugadores han reconducido la inercia negativa que obligó al cambio de entrenador, algunas actuaciones del propio Alí y de su séquito han generado cierta controversia en el paisaje santanderino.
Ali Syed, presidente de la trasnacional gestora de activos Western Gulf Advisory (WGA) a sus 37 años de edad, decidió invertir parte de su patrimonio en la compra del Racing de Santander, tras haberse complicado su proyecto con el Blackburn Rovers inglés. El club español se encontraba en una situación financiera crítica y la oferta del empresario indio representó la salida idónea del túnel, que también estaba avocando al club al desastre deportivo. El ex presidente del Racing y antiguo alcalde de Santander, Manuel Huerta Castillo, nos explicaba la situación del club del siguiente modo: “La solución pasaba por un extranjero que se hiciera cargo, porque sino las deudas le harían entrar en concurso de acreedores. La situación era irreversible”. Huerta, que sufrió una situación similar con la llegada de Dimitri Piterman en el año 2003, argumenta que el club cántabro ha sufrido para mantener las cuentas a flote desde que subió a Primera División en 1993. “Hemos estado viviendo en una situación por encima de lo normal, ya que ni el Racing ni Cantabria tiene capacidad para estar en Primera”.
El diagnóstico del ex mandatario racinguista coincide con el panorama esbozado por la prensa que sigue al equipo a diario. “A la gente no le ha quedado más remedio que ilusionarse con la única persona dispuesta a comprar el club”, nos confesaba uno de los redactores de El Diario Montañés. “Se vivió una muy mala experiencia con Piterman, y por eso, la gente no se lo cree hasta que no lo vea”. Sin embargo, la ilusión generada por las promesas del millonario extranjero duliyó la desconfianza de algunos sectores del club y la afición. El equipo pasó a estar dirigido por Marcelino García Toral –icono de la masa social racinguista ya que clasificó al equipo para la UEFA en el año 2007-, tras la destitución de Miguel Ángel Portugal, y el cambio parece haber surtido efecto. Con el único fichaje en el mercado invernal del ex barcelonista Giovanni Dos Santos, el Racing ha sumado cinco de los últimos nueve puntos con una espectacular victoria ante el Sevilla en el Sardinero.
Precisamente en ese partido surgió cierta desconfianza sobre el perfil de Ali Syed. En aquel triunfo agónico, el nuevo propietario del club mostró su felicidad de manera desorbitada en el palco de autoridades, junto al presidente del Sevilla, José María del Nido. La peculiar escena protagonizada por el empresario indio y algunos de sus acompañantes ha generado debate en el entorno de la institución cántabra. La conclusión generalizada achaca el desliz de Alí a su desconocimiento del fútbol, sus costumbres y el protocolo relacionado con un palco de autoridades.
Sin embargo, el análisis se torna más complicado tras hacerse público el altercado que alguno de los miembros de la seguridad privada del mandatario indio provocaron en los aledaños de El Sardinero el día del triunfo ante el Sevilla. Tras concluir la investigación policial, la Fiscalía ha pedido ocho meses de cárcel y el pago de 1800 euros a Claudio Loiodice, encargado de la seguridad privada de Alí acusado de haber cometido un delito de resistencia a un agente de la autoridad en concurso con una falta de lesiones. Pero la polémica no termina ahí. Los Comités Federales de los Sindicatos SUP (Sindicato Unificado de Policía) y UFP (Unión Federal de Policía) publicaron un comunicado respaldando al actuación policial y asegurando que “desde que Alí aterrizó en Santander, piensa que tanto el Racing como la ciudad son de su propiedad y actúa como si fuera una de sus fincas o cortijos privados”.
La afición verdiblanca ha asimilado la turbulencia que rodea al nuevo propietario con desconfianza y reservando al tiempo la potestad de valorar la gestión del magnate indio. Pedro Cava, presidente de la Peña Aupa Racing -que organiza los desplazamientos de la afición racinguista cuando el equipo juega fuera de casa-, explica el parecer de los simpatizantes cántabros: “Llegó con todos los coches, en caravana y ha tenido problemas en el palco, pero es porque todavía no se ha acostumbrado a nuestra cultura, pero hay que esperar. El tiempo dará o quitará la razón”.
La prensa cántabra continúa preguntándose sobre los negocios del nuevo mandatario, que no permite preguntas de tipo personal en sus entrevistas. Ali Syed es todavía una gran incógnita en el club santanderino. Los buenos resultados iniciales se han enturbiado con aspectos extradeportivos que, de momento, no preocupan a la institución cántabra. Francisco Pernía seguirá ejerciendo como presidente para convertirse en el nexo entre el jeque indio y la entidad española. El futuro se presenta interesante e incierto en Santander. El ex presidente Manuel Huerta, que mostró su optimismo ante la llegada de Alí, resume el deseo del entorno racinguista: “que promocione el club, la cantera y que trate de mantenernos en primera, sin especular en el club”.
Este fue el desenfreno del mandatario indio en el palco del Sardinero