segundo magnate que compra el club
El Racing, que ya salvó su financiación gracias a la llegada al club de un inversor extranjero en 2003, vive desde el pasado mes de enero en manos del magnate indio Ahsan Alí Syed. Tras su pomposa presentación y las iniciales promesas de gloria para el equipo, la polémica se ha instalado en la capital cántabra por motivos extradeportivos. Su desmesurada celebración en la victoria ante el Sevilla y el incidente por el que uno de sus guardaespaldas fue acusado de lesionar a un policía nacional, han provocado división de opiniones en el mundo racinguista. Los buenos resultados cosechados ilusionan a una afición que todavía recuerda la mala gestión de Dimitri Piterman. El salvavidas indio –que evitó el concurso de acreedores en la institución- acapara todos los debates en Santander.