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El chivato

Aquellos mentideros

lunes 07 de marzo de 2011, 08:51h
Según el diccionario, mentidero es el “sitio o lugar donde se junta la gente ociosa para conversar”. Algunos mentideros madrileños, mientras existieron, ofrecieron una rica y veraz fuente de noticias, cuya difusión e intercambio se producía de viva voz cara a cara. Así ocurría en las célebres gradas de San Felipe el Real, en plena Puerta del Sol, entre las actuales calles Correo y Postas, donde los propios reyes Felipes, II, III y IV, enviaban a sus confidentes, que daban parte -de primera mano- de cuanto acontecía en la villa, antes de que se extendiera al resto de las Españas.
El irrepetible Siglo de Oro español tuvo su Mentidero de Comediantes que, a falta de los cafés que proliferaron en los siglos XIX y XX, era el lugar de reunión de bohemios y lonja de contratación de comediantes tan ilustres como Andrés de la Vega, María de Córdoba, Juan Rana, María Riquelme, Mariano Querol, Isabel de Góngora, Miguel García Parra, María Rosario Fernández –la Tirana-… Y fuente de inspiración, cátedra o palenque de discusión de Cervantes, Lope, Quevedo, Calderón, Rojas, Villamediana, Moreto… O lugar de ajuste de cuentas entre “amigos”.

Famosa fue la agresión de un histrión no muy conocido, llamado Pedro Villegas, quien, embozado en su capa se metió entre el personal que abarrotaba el mentidero y con una enorme daga asestó una puñalada al apuesto hermano de Don Pedro Calderón de la Barca, recién llegado de Flandes.

Hubo mentideros más cercanos en el tiempo pero sin el encanto bohemio de aquel de la madrileña calle del León: el de Fornos, El Gato Negro, fundado junto al Teatro de la Comedia por el primer Tirso Escudero, Dorín, la Granja Castilla, el todavía vivo Café Gijón… Otros intentos sucumbieron tras pocos años de andadura: Oliver, el Café del Español, el del María Guerrero, el del Centro Cultural de la Villa…

Ya solo queda un mentidero en Madrid; un mentidero que se ajusta a la definición elemental, según la etimología, mentidero de mentir. Y ese está en el edificio de Las Cortes. Allí se miente con todo descaro sin que el pueblo, como antes en las Gradas de San Felipe el Real, tenga la oportunidad de comentar o discutir. Es, con toda propiedad, la acepción del diccionario: “sitio o lugar donde se junta la gente ociosa para conversar”.

Recaudación estimada, según ocupación, durante la semana del 1 al 6 de marzo



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