Si alguien aún esperaba sorpresas acerca de la programación del teatro de ópera madrileño para la próxima temporada, la primera firmada exclusivamente por Gerard Mortier, esta misma mañana ha podido comprobar que no las hay. Las óperas del siglo XX ganan por abrumadora mayoría, nueve de las 13 óperas programadas los son, y que nadie busque títulos clásicos del gran repertorio lírico, tampoco obras de los compositores más conocidos del género, con excepción de Mozart, de quien se volverá a traer La Clemenza di Tito, una ópera, por otra parte, de las menos conocidas por el público del genial compositor de Salzburgo.
Las óperas del siglo XX ganan por abrumadora mayoría en la nueva programación del Teatro Real, nueve de las 13 óperas lo son, y que nadie busque títulos clásicos del gran repertorio lírico, tampoco obras de los compositores más conocidos del género, con excepción de Mozart, de quien se volverá a traer La Clemenza di Tito, una ópera, por otra parte, de las menos conocidas por el público del genial compositor de Salzburgo. Si de público hablamos, queda fuera de toda duda que el nuevo proyecto encargado a la dirección de Gerard Mortier tiene como uno de sus objetivos primordiales, la creación de públicos nuevos, empezando por el joven, que hasta la fecha no se habían sentido atraídos por la oferta del Real. Gerard Mortier, que esta mañana estaba acompañado, entre otros, por el Director General del teatro, Miguel Muñiz, por el Presidente del Patronato de la Fundación Teatro Real, Gregorio Marañón, y por el Director General del INAEM Félix Palomero, ha afirmado que cree firmemente en el carácter político del teatro occidental, es decir, ha aclarado, en que el teatro debe hablar de “todos esos espacios donde las leyes no pueden hablar”, los espacios entre los hombres en los que las leyes no son capaces de responder a determinadas cuestiones, como el amor o la muerte.
Por ello, para el director artístico francés, aunque se trata de una temporada a la que ha calificado de muy exigente, también es una programación capaz de comunicar. Y ha dividido la misma en tres grandes caminos para lograr esa importante comunicación: uno, el que ha llamado de las grandes óperas del siglo XX, con
clásicos como la Elektra de Richard Strauss, encargada de inaugurar la temporada el 30 de septiembre, Lady Macbeth de Shostakóvich y Pelléas et Mélisande de Debussy. El segundo camino sería el marcado por obras de un repertorio no tan conocido, que tratará incluso de descubrir obras perdidas, como es el caso de I due Figaro, una obra de Mercadante, de la que se ha rescatado la partitura, perdida y olvidada, dentro de los fondos que pertenecieron al antiguo Teatro Príncipe, donde se estrenó en 1835, y que traerá a Madrid a uno de los directores de orquesta más importantes del mundo, Riccardo Muti. Por último, con obras que supongan la creación de nuevos
públicos futuros, con obras como el drama lírico en cinco actos sobre Francisco García Lorca, Ainadamar, compuesto por Osvaldo Golijov, con música muy popular y un texto trabajado exclusivamente a partir de textos del poeta español, y que servirá para cerrar la temporada en el mes de julio de 2012. También en este capítulo estaría C(h)oeurs, un proyecto de Alain Platel con música de Verdi y de Wagner, que será, además, un estreno mundial y tendrá lugar en el mes de marzo del próximo año.

Tampoco olvida la
nueva programación su anunciada apuesta con el carácter eminentemente pedagógico que quiere imprimir en muchas de sus propuestas, con obras dirigidas a niños y a estudiantes universitarios a los que, como ya está haciendo en la presente temporada, se quiere atraer al teatro. Junto con otro objetivo de gran trascendencia: sacar al Real fuera de España y que el mismo se conozca en las grandes citas operísticas internacionales. Igual de importante es atraer, asimismo, a grandes nombres de la música para que vengan al Real, provocando que la mirada internacional recale en nuestro teatro de la ópera, sin olvidar, por supuesto, al principal talismán de la lírica en la capital: Plácido Domingo, que en mayo cantará Cyrano de Bergerac, con Pedro Halffter al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real.
Por lo que se refiere al capítulo de la danza, está programada la presencia de Les Ballets de Monte-Carlo, una Gala de Ballet ruso, que se encargará de la clausura del
Año Dual España-Rusia con solistas del Ballet del Teatro Mariinski y del Bolshoi, un espectáculo de Danza contemporánea de Cuba y Les Ballets C de la B.