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resumen del juicio

El yerno de los Tous relata que disparó por instinto para no morir

jueves 12 de mayo de 2011, 20:44h
El jucio contra el yerno y jefe de seguridad de los joyeros Tous, Lluís Corominas, acusado de matar a un presunto ladrón se ha iniciado este jueves en la Audiencia de Barcelona, con su declaración, después de que ayer se seleccionara al tribunal popular que lo juzgará.
El yerno de la conocida familia de joyeros Tous, Lluís Corominas, ha relatado este jueves ante la juez el temor que sintió al saber que unos ladrones habían asaltado el domicilio familiar y cómo el instinto le llevó a disparar dos veces hacia el coche de los asaltantes "sin mirar", acabando con la vida del conductor.

"Vi un movimiento brusco y me vi muerto. El instinto me hizo disparar dos veces, sin mirar", ha explicado Corominas, aunque en instrucción dijo que había visto que el asaltante tenía una arma, y ahora ha dicho que vio algo.

La esperada declaración del yerno de los Tous, que se enfrenta a una posible pena de 11 años de cárcel, ha llegado por fin este jueves, después de tres días de juicio y bajo una gran expectación tanto de público como de medios.

Corominas ha hablado tranquilo, aunque ha incurrido en varias contradicciones respecto a anteriores declaraciones ante el juez de instrucción.

Ha contestado a las preguntas del fiscal y de su defensa, que trataban de demostrar sus respectivas versiones sobre si el yerno de los Tous fue realmente el jefe de seguridad de la familia y no una persona inexperta ante este tipo de situaciones, en definitiva, si actuó en legítima defensa y bajo miedo insuperable o si podría haber evitado la muerte del ladrón.

Sin embargo, se ha negado a responder a las preguntas de la acusación particular --que asiste a la mujer y el hijo del asaltante fallecido--, ya que considera que representa los intereses "de la gente que quiso hacer daño" a su familia.

NO ERA JEFE DE SEGURIDAD

Corominas ha asegurado que actuó "como familiar" y no como jefe de seguridad --explica que nunca lo fue-- al efectuar el disparo y ha justificado su actuación alegando que sólo quería "dar miedo" a los asaltantes de la casa para que se fueran lo antes posible y que por eso se paseó por delante de las luces de la propiedad, para que le vieran.

Una tesis que la fiscal no comparte, a tenor de las declaraciones que hizo ante los mossos y el juez de instrucción, donde aseguró que era el jefe de seguridad de la familia.

"En ese momento me fue mucho más fácil, cuando llegaron los mossos, decir que llevaba la seguridad de la familia" en lugar de decir que era el marido de la hija de los Tous, ha explicado el yerno de los Tous, aunque no ha explicado porque dio otra versión al juez de instrucción.

La fiscal ha explicado al jurado que Corominas tiene una licencia de tiro olímpico, y éste ha reconocido que "esporádicamente" hacía prácticas de puntería y que una de las balas de su pistola era de punta hueca --que él sabía que era munición prohibida--, y que se la entregó un amigo mosso, "con toda la buena fe", recomendándole que la colocara la última del cargador de su Glock, por si algún día tuviera que vaciarlo, que fuera "o todo o nada".

Ha explicado que toda la familia sabía que, en caso de robo, el protocolo era llamar primero a los mossos, luego a él y después a uno de sus cuñados y que él fue el encargado de gravar los vídeos del primer asalto en la residencia de los Tous, el 6 de diciembre de 2006, y de llevarla a los Mossos, aunque ese día estaba en La Masella y no acudió a la residencia después de los hechos.

TRES LLAMADAS DEL VIGILANTE

En su cronología de hechos, Corominas ha relatado que el 9 de diciembre estaba en casa con sus dos hijas pequeñas de 8 y 4 años, cuando el vigilante le llamó muy nervioso diciéndole que los mismos hombres del día 6 habían vuelto, iban armados, y que ya había avisado a la policía catalana.

Le pidió que fuera, pero como no podía dejar a sus hijas solas, Corominas primero llamó a un inspector, que no contestó, después al matrimonio Tous --a los que se ha referido en todo momento como "los abuelos"-- para que si estaban en casa subieran al primer piso y se pusieran "debajo de la cama" y a su cuñada para que se quedase con las niñas.

"Le dije que iba a ir porque los mossos iban a llegar", ha asegurado Corominas, que ha explicado que recibió una segunda llamada del vigilante diciéndole que los mossos no venían y que los asaltantes estaban manipulando las cámaras y que sufría porque no sabía si su cuñado y su hijo estaban en la casa.

"Cuando llegaba recibí una tercera llamada en la que Julio --el vigilante-- me dijo que estaban en la rampa, justo donde yo había aparcado, que iban armados, y que acababa de llegar un coche negro --el suyo, aunque el vigilante no lo sabía-- mientras la policía no había llegado", ha relatado.

Pese a que ante el juez de instrucción explicó que pensó que en el coche había una pareja discutiendo y que se acercó para advertirles de que había gente armada, en la Audiencia ha asegurado que reconoció el coche grabado tres días antes por las cámaras pero que pensó que no había nadie, ya que de lo contrario no habría ido, vio que había dos personas en el interior, gritó '¡Alto!' cogió la pistola del asiento del copiloto y realizó dos disparos.

Corominas ha explicado que después bajó del coche y encañonó al copiloto para esperar a la policía y fue cuando vio que el conductor estaba herido --murió horas después-- y sangraba por la nariz.

A preguntas de su defensa, Corominas ha lamentado el retraso de los Mossos en llegar a la propiedad de los Tous porque se perdieron y ha detallado cómo su cuñado tuvo que hacer varios viajes para guiar a los agentes desde una gasolinera cercana.

"Me había cambiado la vida. Por la mañana desperté siendo un feliz padre de familia y por la noche estaba esposado y detenido", ha lamentado, en un momento en que se ha mostrado afectado.
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