PSOE: Tropezar dos veces con la misma piedra
viernes 21 de octubre de 2011, 21:36h
A partir del momento en que asumió su nueva ocupación de cómputo y supervisión de las nubes aposentado cómodamente en su hamaca, el Presidente ha conseguido producir un cambio climático inesperado. El otoño se ha retrasado y las nubes aparecen sencillamente taponadas por un cielo primaveral. No llueve – desde hace, al menos, tres meses – ni siquiera se manifiestan signos de lluvia. No hay nubes (y estamos mediado octubre). El nuevo oficio que se había buscado por el momento carece de contenido, por lo que es probable – salvo que se produzca otra convulsión climática – que deba engrosar las listas del paro, al menos para el desempeño de la profesión por la que había inclinado su vocación.
En ausencia de nubes los periódicos se dedican a vomitar sondeos de intención de voto en los que se vislumbra una distancia sideral en términos de porcentaje de voto y de asignación de escaños entre el Partido Popular y el PSOE. Algunos llegan a reproducir un esquema que rememora el de las elecciones de 1982 en las que Felipe González arrasó a Alianza Popular y a los restos del naufragio ucedero alcanzando los 202 escaños. En cualquier caso, la encuesta menos optimista para Rajoy le confiere una comodísima mayoría absoluta con no menos de 180 escaños, en constatación de un contexto consolidado de la sociedad española, de deseo de cambio auténtico y profundo de formas y de contenidos ante tanta hartura y hastío acumulados y ante tantísimo tiempo malgastado provocador de un escenario espeluznante para el presente y el futuro inmediato de España.
Los ideólogos del rubalcabismo (la nueva versión del PSOE que comporta el retorno al Dúo Dinámico) aseguran en privado que lo que más les conviene – no suele importar a los partidos lo que nos conviene a los demás – es que se dé publicidad a encuestas tan contundentes a favor de sus rivales pues de tal manera conseguirían movilizar a sus votantes con el fin de paralizar a la derechona recortadora de los derechos del Estado del bienestar. Pero ni con esas cuitas se encuentran cómodos pues saben que cada día que transcurre de la campaña pierden votos a puñados. Las personas humanas (que diría aquella folklórica) pueden tropezar dos veces con la misma piedra aupados en el mismo asno... pero tres...?
P.D.: No podemos permanecer ajenos a los efectos de la declaración de ETA. Por ello, dada su relevancia, rompemos la tradición y reproducimos a continuación el artículo que publiqué ayer en Expansión sobre el tema.
El comunicado de ETA parte de dos premisas. Por un lado, de que lo que denomina oportunidad histórica y nuevo tiempo político es consecuencia de la “lucha de largos años”, es decir, de toda la cadena de asesinatos, atentados y terror, de todo lo cual no se arrepiente sino que, de alguna manera, viene a vanagloriarse de que ha sido el medio para llegar a esta situación.
Por otro lado, de unos hechos inmediatos consistentes en la asunción de los gobiernos foral de Guipúzcoa y municipales de San Sebastián y otros, y asimismo de la Conferencia que han celebrado hace unos días, de la que se asegura que reúne los ingredientes para una solución integral del que sigue denominando eufemísticamente conflicto, es decir, de la divergencia entre partes igualadas, según la lógica acepción del término, que es lo que ETA siempre ha entendido. En ambas premisas se encuentra la base del engaño que expresa esta declaración con aire triunfador.
Por supuesto, no hay la más mínima alusión a las víctimas sino exclusivamente a sus compañeras y compañeros a los que sí rinden reconocimiento y homenaje. Tampoco hay entrega de las armas, lo que hace poco creíble que el cese decidido sea definitivo. ETA las guarda, no sabemos dónde. No hay disolución de la banda por lo que presumiblemente sigue viva y dispuesta…
El cese que declaran de la actividad armada no se sabe si comporta también el fin de la extorsión y del chantaje. Y ¿qué diálogo debe abrirse si dicen que está ya superada la confrontación armada? En fin, si siguen pensando que perdura aún la imposición, parece evidente que sólo podrán abrigar esperanzas quienes consideran que la posición de España está en pie de igualdad con estos; no podrán tener estas esperanzas las víctimas que legítimamente esperan sólo la derrota definitiva de los terroristas.
La declaración identifica un escenario de paz y libertad con un País Vasco libre, independiente y socialista. No comulgan con el pluralismo sino con fagocitar a determinados partidos democráticos y nacionalistas para, al final, instaurar “su” régimen. Ése es su único compromiso.
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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