documentación
Las dependencias de la Guardia Civil, fundamentalmente cuarteles y casas cuartel, han sido uno de los objetivos habituales de las acciones de Eta en los últimos treinta años, en los que en sus 89 atentados contra estas instalaciones ha causado 33 muertos y más de 290 heridos. Uno de los más sangrientos y que más impacto social causó ocurrió en 1987 en la casa cuartel de Zaragoza, donde la banda terrorista acabó con la vida de once personas, entre ellas cinco niños.