El planteamiento especulativo de Russo aguantó y casi no fabricó peligro. Los paulistas tampoco arriesgaron demasiado y les faltó precisión en tres cuartos de cancha. El videoarbitraje se tragó un más que posible penalti de Izquierdoz a Marinho.
Triunfó el modelo de repliegue y contragolpe brasileño, más eficaz. La fragilidad defensiva argentina patrocinó un resultado que obliga a dibujar un milagro al cuadro de Gallardo. Sin Carrascal, que se ganó la expulsión retratando la impotencia de su escuadrón.
Los catalanes firmaron un monólogo en la posesión y protagonizaron todas las ocasiones del envite, salvo un taconazo de Rafa Mir que salvó Ter Stegen. De Jong resolvió el trámite a pase de Messi, en un duelo de pobre puntería culé. Por M. Jones
Se habían complicado los madrileños tras adelantarse y dominar las ocasiones. Un gol en propia meta de Felipe, en el 85, aparentaba un frenazo colchonero, pero el delantero uruguayo apareció para recuperar el liderato. Los vitorianos compitieron muy bien en inferioridad numérica. Por M. Jones