Se han presentado miles de firmas más de las necesarias para que su continuidad sea votada por los socios. Y ninguna de las vacas sagradas ha salido del vestuario todavía, complicando el balance financiero del club.
Partido pensado por Zidane desde el control que los donostiarras sólo discutieron en el segundo acto. Faltó pegada y precisión en el último pase a ambos escuadrones. Por Diego García