Los ictus "silenciosos", aquellos que no dan lugar a síntomas obvios pero que pueden producir daños cerebrales, son comunes en las personas de más de 60 años y sobre todo en aquellas con hipertensión.
Un macroestudio en el que han analizado las características genéticas de 136.000 personas ha permitido a un consorcio internacional de investigadores identificar ocho variantes de genes asociadas a la presión arterial y a la hipertensión. Uno de los mecanismos más importantes está relacionado con el control de los niveles de sal y el del diámetro de las arterias.
Los adultos de mediana edad que duermen menos horas parecen más propensos a tener hipertensión y a sufrir cambios negativos en su presión sanguínea con el paso del tiempo. Una hora menos se corresponde con un 37 por ciento más de riesgo.
El ministro de Sanidad, Bernat Soria, pondrá en marcha un Plan de Acción para la Reducción del Consumo de Sal con el objetivo de reducir su consumo y prevenir la hipertensión arterial. Además, para mitigar la obesidad infantil, el próximo curso se repartirá fruta gratis en los colegios.