Crítica de arte
La exposición sobre la obra del Hermitage que acoge desde esta semana el Prado tiene todos los ingredientes para gustar y atraer a la mayor cantidad de público posible. La posibilidad de contemplar algunas de las piezas más significativas de su colección fuera de su ubicación habitual ya es una razón de peso para visitarla. Lo es aún más el hecho de que haya sido planteada como una miscelánea de arte de categoría, en la que no faltan pintura de estilos variopintos, escultura, artes decorativas y hasta trajes de época.