Análisis
En el complejo puzle de la geopolítica americana, Cuba siempre ha sido una pieza discordante que no ha logrado encajar de todo bien en el conjunto de la comunidad de países americanos, tanto por ser uno de los últimos bastiones de ideología puramente comunista que aún queda en pié tras el colapso del comunismo en 1989, como la intransigencia de su líder, Fidel Castro, de mantenerse aferrado a un sistema de creencias que imposibilitan el avance de la isla hacia una nueva etapa histórica.