Tras jugarse la vida, 3.000 guardaespaldas están en riesgo de desempleo
Que nunca llueve a gusta de todos tiene su fiel reflejo en la situación por la que atraviesa el colectivo de escoltas privados en nuestro país. Aunque el alto el fuego anunciado por la banda terrorista Eta supuso un alivio para este sector, que se ha jugado la vida durante décadas protegiendo a cargos y personalidades de las balas y las bombas etarras, lo cierto es que muchos de ellos se han quedado sin trabajo. Para intentar reutilizarse, la Asociación de Escoltas ha elaborado un plan de choque para evitar que más de 2.000 personas engrosen las listas del paro.