Crónica religiosa
Me van a permitir que lo califique así, pero el Papa FRANCISCO ha sido, es y será el detergente que necesita la Iglesia. Ya se han cumplido cien días desde su elección y aquella jornada el Espíritu Santo actuó con tanta maestría que permitió que la mayoría de los cardenales participantes en el cónclave, desconocedores de los entresijos vaticanos, votaran a un hombre, Bergoglio, que está dejando al Vaticano “piupulito que mai”, más limpio que nunca, como reza el anuncio televisivo italiano sobre el más famoso detergente. Por Rafael Ortega