Gobierno y sindicatos tienen prisa por aprobar un nuevo marco laboral mientras los empresarios piden calma: "Las prisas no son buenas consejeras", dijo Garamendi.
Frente a la propaganda del “no dejar a nadie atrás”, el descontento se traduce en movilizaciones de trabajadores, estudiantes y pensionistas contra el Gobierno.
El ministro afirma que el estado del bienestar "hay que pagarlo", mientras que CEOE advierte de que cuidado con subir impuestos a la creación de empleo.