los militares reconocen "la legitimidad del pueblo egipcio" y prometen "cambios radicales" en el país
Después de tres décadas de dura represión política, Hosni Mubarak ha anunciado este jueves su dimisión como presidente de Egipto. Dos semanas de protestas han bastado para derrocar al Rais, que ha cedido el poder a Omar Suleimán, hasta ahora vicepresidente, cediendo así a las demandas de cientos de miles de compatriotas. Ahora empieza una nueva etapa en la revolución egipcia: la oposición y la comunidad internacional están a la expectativa de ver qué postura deciden tomar los militares y si se confirma el golpe de Estado.