En la frontera
La verdad es que nunca me gustó el nombre de Valle de los Caídos y siempre hubiera deseado que ese Valle fuera de Reconciliación y no de lágrimas, como quieren transformarlo ahora los socialistas. De lágrimas, porque está convirtiéndose en una monumental ruina y de lágrimas, porque los benedictinos, que tienen el encargo formal de la custodia y guardia de la Abadía de la Santa Cruz, están tragando en silencio todo lo que sucede.