cuaderno de viajes
Pekín huele mal, el cielo es gris, nunca azul, y pican los ojos y la garganta, pero dar un paseo es una experiencia inolvidable. Todos te observan, muchos te sonríen y saludan y en las zonas turísticas incluso se atreven a pedirte una foto con ellos. ¡¡¡Quieren hacerse fotos con los occidentales!!! Increíble...