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estreno este sábado en el teatro real

Michael Haneke no desvela el misterio de [i]Così fan tutte[/i]

miércoles 20 de febrero de 2013, 16:46h
Este miércoles, el director austriaco Michael Haneke ha ofrecido una multitudinaria rueda de prensa en el Círculo de Bellas Artes donde acababa de recibir la medalla de Oro de dicha institución en el Salón de Columnas.
Michael Haneke ha recibido este miércoles en el Círculo de Bellas Artes la medalla de Oro de la institución. Varias veces se le ha preguntado al cineasta candidato a cinco Oscar por Amour acerca de la puesta en escena de la ópera de Mozart, Così fan tutte, que se estrena este sábado en el Real, pero ya advertía el director artístico del coliseo madrileño, Gerard Mortier, que Haneke no iba a soltar prenda. En la sala donde este miércoles se mezclaba la prensa especializada en cine y música con los admiradores del veterano director, la pregunta se le ha formulado de diversas maneras, incluso alegando al hecho de que, por lo general, no tiene problemas a la hora de hablar de sus filmes. Entonces, ¿por qué se mostraba tan misterioso con la ópera de Mozart de la que es director? Haneke ha explicado una de las principales razones: no quiere dar un libro de instrucciones, igual que tampoco suele hacerlo de sus películas, antes del estreno porque su deseo es que el espectador interprete a su manera lo que ve con sus propios ojos. “Dejaos sorprender”, ha aconsejado a los asistentes, zanjando así el asunto.

En todo caso, no es la primera ópera que dirige Haneke. Ya lo hizo con otra de Mozart, Don Giovanni, también por encargo de Mortier y asegura que, en principio, esta va a ser la última que dirija porque después de haber invertido tanto tiempo en la postproducción de Amour, necesita volver a centrarse en escribir un guión. Por otra parte, ha declarado que, aunque había recibido varias ofertas para dirigir otras óperas antes de esta, las rechazó. No porque pensara que no eran buenas, ha explicado, sino porque no eran las adecuadas para él como director. Con las dos óperas de Mozart, cuyo libreto es de Da Ponte, se ha sentido muy cómodo porque se trata de una escritura realista que es la que él sigue en sus películas. “No haría nunca una puesta en escena de una obra de Wagner”, ha asegurado, al mismo tiempo que admitía que con una gran obra como las de Mozart uno está condenado al fracaso, “lo que hay que ver es a qué nivel se va a fracasar”.

Y, desde luego, no se trata de una obra fácil. A pesar de estar considerada una ópera bufa, Mortier recordaba esta mañana que Mozart la escribió en una etapa muy complicada de su vida. Inmerso en una grave depresión por la falta de trabajo que incluso tuvo que ir a buscar a Berlín sin éxito y con problemas matrimoniales, el compositor de Salzburgo creó una obra cuyos personajes son intensos y se encuentran en una época de grandes cambios, no muy distinta, ha añadido el director artístico del Real, de los que estamos viviendo estos días. Y Mozart era de esas personas que se interesaban por todo lo que ocurría a su alrededor, procurando ofrecer ideas. En el caso de esta obra, hablando sobre el amor y el deseo, “porque el sexo es más complicado de lo que pensamos”, ha asegurado Mortier, a la vez que ha confesado la cantidad de veces que, durante estos tres años en los que se ha gestado la nueva producción de Così fan tutte, ha sentido una gran desesperación, llegando a pensar que jamás encontrarían a los seis cantantes idóneos para interpretarla.

Por su parte, Haneke ha admitido que estos días se siente nervioso por las nominaciones a los Oscar a los que opta su último trabajo cinematográfico, la bellísima cinta titulada Amor, y aunque no cree prudente comparar ambas manifestaciones artísticas, ya que el cine tiene sólo 100 años mientras que la historia de la ópera se remonta a varios siglos, ha afirmado que, en todo caso, el cine y la ópera tienen más en común que el cine y el teatro. Sobre todo por el ritmo, ya que en el cine el rodaje de cada escena se ve condicionado, igual que la ópera, por ese ritmo. De hecho, ha asegurado que él no hace ningún tipo de distinciones cuando trabaja con actores o con cantantes.

En cuanto a los motivos que le llevan a elegir los argumentos de sus obras, Haneke ha querido dejar claro que se trata siempre de algo que le mueve por dentro: “A veces se trata de algo que me molesta”, pero también ha negado que quiera hacer sufrir al público. A lo que aspira es a que se emocione con historias reales y tan cercanas como la retratada en Amor, un drama que puede darse en cualquier familia. Y, en todo caso, hace las cosas que le producen placer: “Si un tema me entusiasma no necesito de más motivaciones”. Su trabajo habla del conflicto que hay entre las personas – también en Così fan tutte – pero ha asegurado que no hace falta que se trate de una guerra, sino de esas pequeñas heridas del día a día que luego pueden derivar en guerras mayores.

El prestigioso director lleva en Madrid desde principios de enero trabajando en la obra, pero ya le quedan pocas horas en la capital. Le esperan en Los Ángeles y antes de abandonar la rueda de prensa ha pedido a todos que cruzaran los dedos como él mismo ha hecho. A la pregunta de cuál de los cinco Oscar a los que está nominado le haría más ilusión, ha contestado que cualquiera. Haneke sólo puede ser capaz de hacer el cine que hace, porque destila un profundo amor por el séptimo arte, al que ha dicho que le debe todo: “Soy el fruto de lo que he visto, en su parte positiva y negativa”.
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