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NOVELA

Nedim Gürsel:El ángel rojo

domingo 23 de noviembre de 2014, 17:02h
Actualizado el: 23/11/2014 17:28h
Nedim Gürsel: El ángel rojo

Traducción de Carmen y María Dolores Torres París. Alianza. Madrid, 2014. 400 páginas. 18 €. Libro electrónico: 9,99 €


Por Alejandro San Francisco

Aunque esta obra tiene una clara ubicación histórica y geográfica, así como también indudables connotaciones políticas, el autor se apresura a aclarar que “excepto Nazim Hikmet y los personajes históricos, todo es ficción”. Y así debe ser leída la novela, como una obra literaria, aunque sin dejar de lado el telón de fondo del dramático siglo XX.

El tema toma mayor relevancia todavía, cuando la obra comienza en el Berlín reunificado después de 1989. Hasta ahí llega un escritor, que tiempo atrás había vivido en Alemania oriental, siguiendo la información que pueda existir en torno a Hikmet, el mayor poeta turco del siglo XX, sobre quien se encuentra escribiendo una biografía. En medio de la investigación para su tarea, se reúne con un hombre misterioso que dice contar con información importante sobre el biografiado, especialmente en cuanto a su trayectoria política. En efecto, el poeta había sido comunista en su juventud, se acercó a visitar a Lenin tras su muerte, se consagró al partido, debió sufrir la cárcel, le dedicó varios versos a su bandera y a su causa, sufrió numerosas incomprensiones que fueron habituales durante una época, tuvo logros y desdichas.

Los papeles de Berlín describían los informes de quien firmaba simplemente como Diablo, pero que había sido una figura relevante en el espionaje al este del Telón de Acero y, por supuesto, del Muro de Berlín. La pretensión de los análisis excede lo simplemente político y aborda también aspectos personales de Nazim Hikmet, también llamado Sair baba. El informante era también turco, y había conocido al poeta en la cárcel de su país, y fue el hombre elegido por la Stasi para seguir a un escritor prestigioso pero que no era suficientemente obsecuente con el sistema comunista y se permitía algunas licencias de pensamiento libre e incluso algunas críticas contra el régimen socialista. El trabar cierta amistad, espía y espiado, le permite al primero conocer algunas cuestiones más íntimas y personales de Hikmet, sus amoríos por ejemplo, que se van ilustrando a través de los informes que se producían en esa “prisión a cielo abierto” que fue la RDA.

No era primera vez que el Diablo hacía un camino inmoral o doble juego, que espiaba a su propio amigo al igual que había denunciado a su sobrino Celik, quien era también comunista, que fue detenido por una delación de Diablo, y finalmente resultó torturado y asesinado. “Lo que importaba no eran las personas, sino la revolución y el futuro del comunismo”. El verdadero nombre del celoso informante era Ali Albayrak, hombre de una sufrida vida en su patria, donde también experimentó los rigores de la cárcel, ahí fue violado en múltiples ocasiones, sufrió lo indecible y finalmente logró salir y emprender rumbo a la vida de los socialismos reales. Declaró incluso haber estado obsesionado y haber amado a Hikmet. Era un momento en que el Muro estaba construido y era imponente, las ideas y la revolución de Lenin seguían inspirando a muchas personas en todo el mundo, mientras la historia de la disputa entre los Estados Unidos y la Unión Soviética parecía tener un final abierto. Sin embargo, la situación marcharía en una línea diferente después, cuando el comunismo se volvió fracaso y derrota, para dolor de quienes le habían entregado su vida e ideales de juventud.

¿Valió la pena gastar tiempo y juventud en esa aspiración a un mundo mejor que nunca llegaría? ¿Consagrar la vida al comunismo, sabiendo que el partido no se equivoca y que el futuro les pertenece? En las horas de soledad mientras recordaba su larga vida de revolucionario, llegó a la conclusión de que había servido de poco: “Ojalá pudiese borrar lo que había visto y vivido. Ojalá no hubiese espiado a Sair baba por cuenta de la Stasi, ojalá no hubiese sido separado por sus compañeros, ojalá el comunismo no hubiese escondido... ojalá no hubiese existido Stalin”, todo un claro reflejo de la sensación de inutilidad histórica y de insignificancia personal.

Nazim fue un poeta importante, el mayor del siglo XX en Turquía, pero que, en realidad, sirve de pretexto al autor para ir tratando temas relevantes de su biografiado, pero también de la política de su país y los dramas que sacudieron la historia de Europa oriental en aquellos años. En un siglo que es descrito como “tiempo de crímenes y asesinos”, por sus sufrimientos que parecían excesivos e interminables. Por ende aparece el poeta turco, pero también emergen la historia del comunismo, las relaciones internacionales en tantos asuntos cruciales del siglo, que se mira con tanta nostalgia como deseos de olvidar lo vivido, con ganas de recordar amores y con años de soledad que no abandona. Historias y amores que se entrecruzan, dramas personales que se repiten durante la vida y cuando se acerca el momento de la muerte.

Un libro interesante, con las contradicciones propias del siglo XX, que nos muestra otra dimensión del Muro y de la política y la cultura en tiempos de la Guerra Fría. Estambul, Berlín, Moscú, no solo son ciudades muy relevantes en la historia, sino también cuna de escritores y de aventuras extremas, como esta que aquí se presenta. Un libro dedicado a Nazim Hikmet, augur de “días felices” que jamás llegaron.

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