Cuatro cuadros de lirios y rosas pintados por Van Gogh antes de fallecer en 1890 han sido reunidos en una exposición en el Metropolitan. Se trata de la primera ocasión en la que estos lienzos pueden ser vistos juntos desde que fueron pintados por el artista holandés.
Cuatro jarrones de flores pintados por Van Gogh en 1890 antes de abandonar el asilo de Saint-Rémy de Provence han sido reunidos por primera vez en una exposición en el Metropolitan, que cuenta en sus fondos con dos de ellos – Irises (Lirios) y Roses (Rosas) -. Los otros dos, titulados igual, han sido prestados por el Museo Van Gogh de Amsterdam y la National Gallery of Art de Washington.
Según explica el museo en un comunicado, se trata de cuatro obras que forman parte de los últimos “golpes de pincel” del maestro posimpresionista, quien falleció apenas meses después.
“Van Gogh trabajó con entusiasmo en esta serie de jarrones con
flores durante la última semana que pasó en el asilo Saint-Paul-de-Mausole en Saint-Rémy, donde había sido internado desde mayo del año anterior por padecer, según sus doctores, un cuadro de epilepsia”.
La expresividad del color
Pintados en amarillo y violeta, y rosa y verde, estos cuatro lienzos de Van Gogh demuestran su sensibilidad y atracción por la expresividad del color.
El asilo, que custodió los lienzos mientras se secaban, se los mandó al pintor a su residencia de Auvers, a donde llegaron en junio, un mes antes de que falleciera. A partir de la primavera de 1891, fueron separados y hasta ahora no han podido ser vistos juntos.
El tiempo, explica el Metropolitan, ha desvirtuado el color original de los lienzos: “El violeta ha mutado a azul y el rosa, a blanco”. Coincidiendo con la exposición, el museo ha llevado a cabo una investigación de las obras permitiendo incluir en el recorrido de la muestra reconstrucciones digitales del color de las pinturas “basadas en exhaustivos análisis y estudios comparativos”.