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desde el 27 de febrero, once representaciones de la ópera de Gluck

El Real estrena la ópera Alceste, inspirada en Lady Di

sábado 22 de febrero de 2014, 10:21h
El Teatro Real ofrecerá, a partir del próximo 27 de febrero, un total de once representaciones de la ópera de Christoph Gluck, Alceste, con la dirección musical de Ivor Bolton y una escena concebida por Krzysztof Warlikowski.
Este viernes ha sido la segunda vez en una semana que el maestro Ivor Bolton, recientemente nombrado nuevo director musical del coliseo madrileño a partir de 2015, comparecía ante los medios. La primera tuvo lugar el pasado lunes, con ocasión de la presentación de la próxima temporada, y ayer, lo hacía como responsable musical de la ópera de Gluck que se estrena el próximo jueves en la capital. El británico estaba acompañado por el director general del Real, Ignacio García-Belenguer, y por el director de escena polaco Krzysztof Warlikowski, un conocido ya del público madrileño porque esta es la cuarta vez que se pone al frente de la dirección de escénica de una ópera en el Real en los últimos años.

Junto a ellos, José Luis Téllez ha sido el encargado de leer unas palabras dirigidas por Mortier - quien no ha podido asistir a la rueda de prensa - y en las que se congratulaba por la presencia de Bolton en el foso. A ambos les une una estrecha relación profesional desde que se conocieron en 2006, en el Festival de Salzburgo. “Presentar Alceste no es fácil porque ya no se entiende que una persona quiera dar la vida por otro”, escribía Mortier en la misiva leída por Téllez, antes de despedirse con el deseo de poder asistir a alguna de las representaciones de esta obra intensa, que va a ser la primera vez que se represente en nuestro país. Así, al menos, lo ha asegurado Téllez, que ha admitido haber pasado muchos días buscando referencias sobre la misma en España, habiendo encontrado, finalmente, sólo una, en Sabadell en 1995 y en versión concierto. Si esto es así, ha asegurado Téllez, “el Real se puede apuntar el hito de estrenar esta maravillosa ópera en escena en España”.

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En Madrid, se interpretará la segunda versión de Alceste, la francesa, estrenada en París en 1776, la cual, aunque parte del libreto italiano creado 9 años antes para Viena, introduce profundas diferencias y es, sin duda, la definitiva. Una obra claramente de la Ilustración como movimiento cultural y político; y germen de obras posteriores de fundamentales compositores como Mozart y Wagner. En su prefacio, firmado por el compositor, se reivindica “la sencillez, la verdad y ausencia de afectación” frente a los excesos de la ópera seria italiana de entonces, en la que la dramaturgia estaba eclipsada por las bellas melodías y el virtuosismo vocal de los cantantes. Así, en la partitura creada para París desaparecen de Alceste algunos personajes, a la vez que aparecen otros nuevos y se modifican de forma radical los actos segundo y tercero. Sin que, por otra parte, Gluck pudiera evitar hacer concesiones estilísticas para complacer al público francés, como la introducción de varios ballets y pantomimas que en la actualidad se suelen reducir. En todo caso, ya desde la obertura, Gluck utiliza la orquesta al servicio del drama y de las emociones que dominan la impactante acción de la historia que retrata la obra, en el clasicismo de la tragedia griega.

A ella, a la más pura tragedia griega, hacía referencia el director de escena polaco, destacando diversos puntos esenciales en los que se centra la reflexión de esta obra que, en sus propias palabras, puede calificarse, 250 años después, como una verdadera obra maestra capaz de sobrecogernos desde el principio. Porque es la historia de una pareja que vive un momento muy trágico y especial. El esposo va a morir. Sólo podrá salvarse si encuentra a alguien que muera en su lugar. ¿Es realmente mejor que Dios le dé esta posibilidad?, se preguntaba Warlikowski, para concluir que es este el desencadenante de una tragedia en la que hasta su pretendido final feliz presenta un sinfín de dramáticos interrogantes. El director polaco no ha dudado en trasladar la acción a la actualidad, inspirándose en un personaje conocido por todos, el de la princesa de Gales, oprimida por la hipocresía de la vida cortesana, por el protocolo de la realeza – “amor no significa amor en el lenguaje del protocolo”, ha afirmado rotundo Warlikowski – y asediada de manera permanente por una sociedad mediática, ávida de noticias del papel cuché.

Por lo que se refiere al capítulo musical, Bolton se pondrá al frente de la Orquesta y el Coro Titulares del Teatro Real. El director británico ha querido destacar los importantes requerimientos técnicos que marcan la ejecución de una partitura con gran riqueza de matices, así como la gran influencia del coro, que asume en la obra un papel crítico. Se ha optado, además, por acudir a los metales originales, ya que, en opinión de Bolton, las trompas actuales, por ejemplo, no servían porque daban un efecto completamente diverso al de la partitura. En cuanto al reparto, el mismo está encabezado por la pareja protagonista, Alceste y Admeté, para cuyos roles se alternarán las sopranos Angela Denoke y Sofia Solovly, encargadas de interpretar a la sacrificada Alceste, y los tenores estadounidenses Paul Groves y Tom Randle para el rol masculino de Admeté. Completan el reparto, en los demás papeles principales, el bajo-barítono Willard White, el tenor noruego Magnus Staveland, el barítono holandés Thomas Oliemans, el barítno español Isaac Galán y el bajo-barítono argentino Fernando Radó.
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