Es una de las pruebas ciclistas amateurs más duras y exigentes de Europa. Es un recorrido de más de 200 kilómetros donde los participantes deben superar hasta tres ascensiones (dos de ellas con picos de más de 1.600 metros de altitud) con rampas de hasta el 15 por ciento con salida y llegada en la localidad oscense de Sabiñánigo. Es una carrera tan popular que para participar en ella uno debe lograr un dorsal mediante un sorteo previo debido a la demanda. Es -su nombre lo dice todo- la Quebrantahuesos, aunque el bautismo se deba a un ave local y no al perfil extremo de su recorrido, que lo tiene.
En su afán por aunar causas sociales, solidaridad y deporte, Arturo Cimarra tomó la salida el pasado 20 de junio junto a otros 8.000 corredores en esta temida y a su vez admirada marcha ciclista. Su objetivo durante los meses de preparación era doble: además del de terminar la durísima prueba en las mejores condiciones posibles, también quería recaudar la suma de dinero más elevada posible para la causa que apadrinaba en esta ocasión, la financiación de los hogares de acogida que tiene la ONG Menudos Corazones para las familias de niños enfermos.
No era la primera vez que este empleado de Adeslas y deportista 100% amateur se embarcaba en un reto de este tipo, pues ya coloboró con la ONG en hazañas anteriores como completar dos maratones y dos medios Ironman cada uno en menos de un mes o el emblemático Ironman de Lanzarote (3,8 kilómetros nadando en aguas del Atlántico, 180 kilómetros de bicicleta y un maratón).
Rodeado de amigos y del fantástico ambiente que rodea la prueba tanto en los días previos como en el de la salida, Cimarra, un deportista solidario que debe conciliar su vida personal, familiar y profesional con una enorme cantidad de horas de entrenamiento y que plasma sus experiencias en su blog, afrontaba la Quebrantahuesos 2015 sabiendo que el objetivo altruista ya estaba conseguido con creces (se recaudaron 4.010 euros de los 3.000 previstos inicialmente). Quedaban por delante, eso sí, nueve horas de una exigencia física límite.
Motivado por el multitudinario pelotón y una jornada que al menos en lo climático invitaba a disfrutar del recorrido, poco a poco se iban dejando atrás los puntos más emblemáticos de la prueba: el Col de la Marie Blanc, en territorio francés; el Portalet, Hoz de Jaca, Somport...
A la experiencia única de completar una carrera como la Quebrantahuesos, que este año celebraba su 25º aniversario y que Cimarra logró terminar en la posición 5.397, se le une, de forma inseparable, una vivencia irrepetible por algunos de los parajes más bellos del Pirineo aragonés y francés.
Perfil altimétrico de la Quebrantahuesos.
A pesar de que cada uno de los denominados finishers deben su logro a cada una de las miles de pedaladas dadas a lo largo de los más de 200 kilómetros, lo cierto es que hay mucha gente (amigos, familiares, compañeros de trabajo, patrocinadores, donantes...) que han sumado su granito de arena para el reto.
Es por ello que Cimarra quiso agradecer especialmente la consecución de su reto "a mi mujer e hijos, por aguantarme y por esperarme los domingos por la mañana a que llegue de los entrenamientos; al resto de familia, a Pepe, Álvaro y Remy, por vuestra compañía durante la prueba; a Victor y tantos amigos por su apoyo, a Antana, Scor Global Life, Bread&Co y Ortopedia Juan Bravo, por patrocinar el reto; y a Menudos Corazones, por dejarme formar parte de vuestra entrañable familia".