Científicos españoles y estadounidenses han descubierto una mosca en ámbar de hace 105 millones de años con la particularidad de que ha sido hallado polen en su abdomen.
Investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Complutense han descubierto una
mosca de hace 105 millones de años en un ámbar de El Soplao (Cantabria). Junto con otros científicos españoles y estadounidenses han podido demostrar que se alimentaba de
néctar con una larga trompa y que polinizaba gimnospermas, como así consta en un artículo publicado en
Current Biology.
"Cuando se piensa en la
polinización viene a la mente una abeja cubierta de polen, pero en el Cretácico no existían abejas ni mariposas", explica el
IGME, que matiza que las moscas zhangsólvidas están perfectamente conservadas en el ámbar cántabro con la particularidad de que una de ellas "presenta una mancha de cientos de granos de polen de una posible benettital, un tipo de planta gimnosperma que data del Triásico y que se extinguió en el Cretácico Superior".
El estudio llevado a cabo muestra que la estructura interna de la larga trompa de estas moscas "se ha conservado a un nivel microscópico, según ha mostrado la tomografía computarizada y el microscopio electrónico de transmisión".
Así pues, los investigadores han demostrado que estas moscas "tomaban el néctar acercándose a ellas en vuelo batido, de forma similar a los colibríes".
Se conocen pocos casos similares de insectos que quedaron
fosilizados en ámbar mientras acarreaban polen de una flor en otra: "Un hallazgo así sería de gran relevancia, ya que por entonces las angiospermas empezaban a ser dominantes en los ecosistemas diversificándose en muchas especies. Si los insectos estaban ya especializados en alimentarse de estructuras florales de gimnospermas, es prácticamente seguro que el trascendental paso a las angisopermas debió de producirse por entonces".