Desde hace unos años, el archipiélago canario ofrece sorpresas gastronómicas imprevistas. Aunque voy con más frecuencia a Las Palmas de Gran Canaria (y, normalmente, me refiero a sus restaurantes) esta vez estuve en Tenerife, que quiere realizar un esfuerzo importante para promover el turismo gastronómico hacia las islas.
En primer lugar, a través del Gobierno Canario, creando y promoviendo un espacio, Gastromarcacanarias, que englobe la oferta gastronómica global de las islas. El Cabildo de Tenerife quiere, en ese marco, potenciar y canalizar el mayor turismo posible hacia allí, a través de una oferta gastronómica de calidad.
Y no me refiero solo a restaurantes con estrellas y soles, porque Canarias goza de una materia prima (alimentos y bebidas) de similar importancia a los de la península y de otros países europeos, aunque mucho más singulares en razón del clima, de la situación geográfica y de sus territorios.
En Canarias es posible encontrar, sin duda, las mejores papas de Europa; también es la segunda Comunidad Autónoma en cantidad y variedad de quesos, después de Asturias; posee unos frutos del mar interesantes (y distintos) y su suelo genera productos que desde siempre se han exportado a diferentes países. Últimamente, en especial en blancos, dispone de una excelente oferta de vinos
Pero, como era lógico, empiezan a aparecer restaurantes de calidad. Tuve la suerte de asistir a la inauguración de la primera cena para clientes de un restaurante con un nombre sugestivo: Amor de mis amores.
Armando Saldanha, un cocinero mexicano afincado en Canarias desde hace mucho tiempo, ha decidido abrir un restaurante peruano. La cocina fue una síntesis, una fusión de lo más interesante de Perú, México y Canarias, gracias a platos como el ceviche con langostinos, los tiraditos de carne y pescado, la papa a la huancaína, el anticucho de pulpo y chorizo, el arroz chaufa, el lomo saltado, el chicharrón limeño o el ají de gallina. Y entre algunos postres: el suspiro limeño (crema de dulce de leche, helado de merengue, merengue seco de canela y merengue perfumado con pisco); papaya verde nixtamalizada con helado de leche o gelatina de guanábana con chocolate picante. Todo acompañado de un magnífico pisco sour. La dirección de sala, excelente, a cargo de Patricia, la esposa de Armando.
Los vinos canarios en Solana
Como complemento, al mediodía, en el restaurante Solana, una extraordinaria carta de vinos y una magnífica sumiller, Erika. Los vinos que tomamos fueron el Taganan blanco Parcela Amogoje, el Artífice Listán Blanco Fermentado en Barrica, el Artífice Tinto y el Suerte del Marqués Blanco Dulce. De los platos hablaré en un próximo artículo.