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ESTADOS UNIDOS

El discurso de Trump pierde fuelle: las protestas antirracistas se vuelven masivas y pacíficas

jueves 04 de junio de 2020, 20:42h
Washington ha levatando el toque de queda, otras cuidades se lo plantean y las autoridades de Nueva York pasan a apoyar explícitamente las concentraciones.

Las protestas que han tomado las calles de las principales ciudades estadounidenses durante más de una semana parecen haber sufrido un cambio considerable. Las manifestaciones en contra del asesinato policial de George Floyd en Mineápolis tuvieron, desde el primer día, un envés violento que desembocó en disturbios y saqueos cuando caía la noche. Sin embargo, el número de participantes en las marchas diurnas, pacíficas, ha visto un incremento sobresaliente de participantes desde que Donald Trump amenazara con disolver estos actos por medio del Ejército.

El magnate quiso sacar rédito político de las protestas raciales, tratando de ampliar la dimensión de las algaradas para tapar el desarrollo pacífico de todas y cada una de las marchas convocadas desde el primer día -con excepción de grupos que definió como pertenecientes al movimiento Antifa, de extrema izquierda, y al pillaje que encuentra su contexto en la pobreza endémica que afecta a algunos sectores sociales desfavorecidos-. Quiso hacer una caricatura y no le ha salido bien.

Porque desde que el presidente del país azuzara a los gobernadores regionales, llamándoles "débiles" e instándoles a aplicar "mano dura", hay un monto de ciudadanos que han decidido salir a las calles con determinación, superando el miedo a implicarse. Y en el presente ya no se trata sólo de manifestaciones de corte racial: la indignación por la gestión de la crisis sanitaria y los problemas económicos se han tejido con la caída en desgracia de la imagen del habitante de la Casa Blanca. El resultado es difícil de cuantificar con precisión, pero la impotencia ha multiplicado el aforo de las marchas. También alrededor del planeta.

Y, como se ha dicho, con un viento claramente pacífico que reniega de las revueltas que algunos causan cuando cae el sol. Tanto es así que la alcaldesa de Washington D.C., Muriel Bowser, anunció este jueves el fin del toque de queda que entró en vigor el pasado domingo. Este miércoles no se registraron arrestos en la capital, pues las cada vez más multitudinarias protestas han impuesto un autocontrol que ha rimado con la labor de las autoridades policiales desplegadas. Incluso en los aledaños de la Casa Blanca, que pasó de estar circundada casi por el triple de los manifestantes cuando Trump proclamó que permitiría a los militares aplicar "tiroteos" para aplazar el movimiento reivindicativo callejero.

Bowser lamentó, asimismo, que el recinto presidencial tuviera que estar fortificado. Actualmente luce con un perímetro de seguridad ampliado, con vallas más elevadas. "Estamos preocupados que este fortalecimiento puede no ser solo temporal. Tengan en cuenta que es la casa del pueblo. Es un triste comentario que la Casa Blanca y sus inquilinos tengan que estar protegidos por un muro", reflexionó la alcaldesa de la capital. El jefe de Policía del Distrito de Columbia, donde se encuentra Washington, Pete Newsham, certificó que en la pasada madrugada se congregaron más de 5.000 personas y no se practicó ningún arresto.

Una estampa parecida es la que se vive en Nueva York, urbe en la que se siguen sumando centenares de personas a las distintas manifestaciones. Las autoridades políticas de esa región han terminado por aplaudir y apoyar a unas protestas que han confirmado su perfil pacífico. Este miércoles, según se ha contrastado, los manifestantes en general respetaron el toque de queda en la Gran Manzana y los episodios de violencia quedaron a "momentos específicos".

El alcalde Bill de Blasio, compareció para recalcar que la "amplia mayoría de neoyorquinos respetaron el toque de queda" y les pidió seguir haciéndolo para "progresar". "Hemos visto el efecto positivo (del toque de queda), vimos el impacto el martes por la noche, que fue mucho mejor que las dos anteriores, y la noche de este miércoles fue mejor que la del martes, pero eso requiere de respeto por todas las partes", reflexionó. Eso sí, dio parte de 180 arrestos -una cifra considerablemente menos a las noches anteriores, siendo el lunes superior a los 700 detenidos-.

"Las últimas dos noches el elemento criminal ha sido contenido, los saqueos y el vandalismo han sido contenidos y se ha respetado la protesta pacífica durante el día sin incidentes mayores", agregó el alcalde. Y en esa misma línea se ha expresado el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, un político que se ha mostrado muy duro con los episodios violentos, llegando a lanzar dardos al alcalde, a pesar de pertenecer ambos al Partido Demócrata.

Cuomo ha terminado por felicitar a los manifestantes por la imposición de la paz y la calma en unas protestas que no paran de engordar. "Yo apoyo a los que están protestando, comparto la indignación. Es un continuo de casos que están ocurriendo desde hace décadas y que perpetúan la desigualdad y la injusticia", destacó, antes de considerar que es hora de un "cambio" a nivel nacional ante el "racismo sistémico" y la "injusticia" que sufren los afroamericanos. Para remarcar que ese cambio sólo arribará por medio de una gran movilización.

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