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Novela

Amélie Nothomb: Los nombres epicenos

domingo 26 de julio de 2020, 22:48h
Amélie Nothomb: Los nombres epicenos

Traducción de Sergi Pàmies. Anagrama. Barcelona, 2020. 128 páginas. 17, 90 €. Libro electrónico: 9,99 euros

Por Adrián Sanmartín

Con permiso de Michel Houlebecq, el enfant terrible de la literatura actual, Amélie Nothomb no le va a la zaga para alzarse con igual caracterización. Nacida en Kobe (Japón) en 1967, donde su familia se encontraba por la condición de embajador de su padre, se cría y educa en Bruselas -estudió en su Universidad Libre-, es autora de una obra singularmente personal, con altas dosis de ironía y sarcasmo, y su toque de amargura y crueldad. Desde Higiene del asesino, su primera obra publicada en 1992, y tras dar a la imprenta Estupor y temblores, Metafísica de los tubos, Cosmética del enemigo, Ácido sulfúrico, Ni de Eva ni de Adán, Riquete el del Copete, El crimen del conde Neville, Matar al padre, y Barba Azul, entre otras novelas -el catálogo de Anagrama nos ofrece con puntualidad todas sus publicaciones-, llegamos a Los nombres epicenos, de llamativo título, como suelen gustarle a Nothomb.

Nombres epicenos son aquellos que pueden utilizarse tanto en masculino como en femenino. Aquí son Claude, él, y Dominique, ella. Se conocen y Claude pone todo su empeño en casarse con Dominique, aunque, luego, a tenor de lo que va sucediendo, nos preguntamos el porqué de ese empecinamiento. Fruto de su unión es la pequeña Épicene, nombre tomado de una pieza del dramaturgo Ben Jonson, contemporáneo de Shakespeare, aunque muchísimo menos conocido, como vemos en la escena de la novela en la que van a registrar el nombre de la recién nacida.

Pero si tanto ahínco puso Claude en casarse con Dominique y en tener descendencia, parece poner el mismo en desentenderse de ella. Así, Épicene sufre la indiferencia de su padre, más preocupado por el ascenso social. Con este propósito, Claude y Dominique cultivan a una pareja de la alta burguesía, que no es, como descubriremos, desconocida para Claude. Y no será la única sorpresa que nos depara esta breve pero intensa novela, como es habitual en la escritora belga.

Una afilada historia sobre el desamor paterno y el sufrimiento que provoca, sobre el odio y la venganza, donde Amélie Nothomb vuelve a demostrar su prosa concisa y su especial dominio del diálogo. Una fábula cruel, una historia profunda y radicalmente nothombiana

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