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Novela

Salman Rushdie: Quijote

domingo 23 de agosto de 2020, 22:52h
Salman Rushdie: Quijote

Durante el mes de agosto, Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas de las críticas de libros destacados. Traducción de Javier Calvo. Seix Barral. Barcelona, 2020. 528 páginas. 21,90 euros. Libro electrónico: 9,99 euros. El autor indio-británico revisita la inmortal obra cervantina y trasmuta al caballero andante en un quijote enloquecido por la televisión y que recorre los Estados Unidos de Donald Trump. Una novela de un escritor de raza. Por Adrián Sanmartín

Pasan los años, pasan los siglos, pero el Quijote continúa ahí. Con este clásico por antonomasia, Cervantes nos legó una novela genial, que funda la modernidad en el género. Son incontables las obras que siguen y se inspiran en la creación cervantina, llegando a decir Harold Bloom, el santón de la crítica: “Todas las novelas desde Don Quijote rescriben la obra maestra universal de Cervantes, aun cuando no sean conscientes de ello”. Y, por ejemplo, el cubano Alejo Carpentier es taxativo. Al recoger el premio que lleva el nombre del autor de Don Quijote proclamó: “Todo está en Cervantes”.

Así, en cientos de títulos asoma el viejo hidalgo enloquecido tras la lectura febril de novelas de caballerías: “Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo”, se nos explica en el primer capítulo del Quijote, donde Cervantes presenta a su inmortal caballero. Precisamente, esta cita aparece en las primeras páginas de Recuerdos del futuro, la última novela de la escritora norteamericana de origen noruego Siri Hustvedt. Porque en esta novela, y permítaseme referirme a mi crítica de Recuerdos del futuro en este mismo suplemento, su protagonista, que ha decorado las paredes de su apartamento con frases y párrafos de sus lecturas, es en cierta medida un Don Quijote que abandona la comodidad de su Minnesota natal para lanzarse a la aventura de convertirse en escritora y encontrar a su primer personaje.

Vemos así como nuestro Quijote, su enorme riqueza, hace posible extraer su esencia y aplicársela a diferentes situaciones, épocas, personajes... Ahora le ha tocado el turno de ofrecernos una revisita al Quijote al escritor indio-británico Salman Rushdie (Bombay, 1947), quien afortunadamente no ha sido víctima -aunque sí le ha complicado mucho la vida- de la fatwā que contra Rushdie lanzó en 1989 el ayatolá Ruhollah Musavi Jomeiní en la que se instaba a su ejecución por su libro Los versos satánicos que juzgaba una blasfemia contra el Islam.

Salman Rushdie publica Quijote, donde desde su mismo título confiesa sin disimulos su filiación. Claro que su Quijote no vivirá en el siglo XVI ni habrá enloquecido con las novelas de caballerías. El Don Quijote que nos brinda Rushdie se llama Ismail Smile –nombre, por otro lado, no elegido al azar-, es un hombre de aquí y ahora, que vive en “la Era Donde Puede Pasar Todo”. Maduro viajante de origen indio en Estados Unidos, ha trabajado como comercial en una empresa farmacéutica. Y no lee novelas de caballerías ni de ningún otro tipo. Su obsesión se centra en la pequeña pantalla, en series, concursos y sobre todo reality shows, que no difunden precisamente ideales caballerescos. Aunque Ismail Smile -denominado explícitamente Quijote en la novela- quiere demostrar que él sí es un caballero digno de su Dulcinea, que aquí es una rutilante estrella televisiva procedente de Bollywood. Su Rocinante será un viejo Chevrolet con el que recorre Estados Unidos, y su Sancho Panza es un hijo adolescente imaginario, pues nunca tuvo un hijo real. Y no faltará el Cide Hamete Benengeli convertido por Rushdie en un escritor de thrillers de espías.

Ismail-Quijote recorre un país, el Estados Unidos de Trump, en el que no se enfrentará a molinos de viento que para Don Quijote son gigantes sino que se mueve en una América nada idílica donde el racismo, una creciente plaga de opioides, la desigualdad, la exclusión social... campan a sus anchas.

En Quijote, Rushdie demuestra que es un narrador de raza, además de ofrecernos una crítica de los Estados Unidos de hoy, retomando en este aspecto su La decadencia de Nerón Golden, que en buena medida no deja de ser una crítica a todas las actuales sociedades desarrolladas. Todo bajo un prisma con mucho de ironía, y humor, y un punto de desencanto.

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