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ÓPERA

El Teatro Real clausura con Tosca, de Puccini, una temporada de excellentia

lunes 05 de julio de 2021, 13:57h

El Teatro Real clausuró el domingo una temporada repleta de dificultades por la pandemia y de éxitos con la ópera Tosca, de Giacomo Puccini (1858-1924), con una escena y reparto apabullantes bajo la dirección musical de Nicola Luisotti, en un estreno en el que la insistente ovación del público motivó la repetición íntegra, por la soprano del papel protagonista, de la célebre aria “Vissi d’arte”.

  • "Tosca", de Puccini

    "Tosca", de Puccini
    Javier del Real

  • "Tosca", de Puccini

    "Tosca", de Puccini
    Javier del Real

  • "Tosca", de Puccini

    "Tosca", de Puccini
    Javier del Real

  • "Tosca", de Puccini

    "Tosca", de Puccini
    Javier del Real

  • "Tosca", de Puccini

    "Tosca", de Puccini
    Javier del Real

El Teatro Real ha sabido guardar para el final el título más atractivo y esperado de la temporada y la considerada como la más popular de todas las óperas del genio de Lucca. El argumento de Tosca, para cuya composición Puccini se basó en la obra homónima del dramaturgo francés Victorien Sardou, sobre libreto de los coautores Luigi Illica y Giuseppe Giacossa, combina en un trepidante desarrollo argumental todas las pasiones más potentes del alma humana: amor, celos, deseo, odio, desesperanza…, junto con política, poder, intriga, violencia, maldad y muerte. Por ésta pasan todos los protagonistas principales durante las veinticuatro horas que dura el argumento: Scarpia, el jefe de policía real que desea a Tosca muere asesinado. Muere fusilado Mario Cavaradossi, el pintor amante de la protagonista y amigo del republicano Cesare Angelotti, que se suicida cuando van a prenderlo. Así acaba también Floria Tosca, que se suicida saltando al vacío en el Acto final.

Aunque la producción que ahora presenta el Teatro Real es redonda y completa por aunar equilibradamente elementos sobresalientes en la música, el canto solista, el coro, el vestuario, la coreografía o la escena, es ésta la que merece -a juicio de este diario- una valoración especial, porque resulta patente que el escenógrafo Paco Azorín es el verdadero agente ensamblador de esta producción -como en rueda de prensa reconocieron los artistas principales- y, por consiguiente, su principal artífice. Al fulgor colorista y bien iluminado del Acto I, donde aparece un frente arquitectónico con cuadros de Zurbarán, Van Eyck y otros pintores, sigue un Acto II ambientado en un espacio que es a la vez residencia de Scarpia y recinto carcelario, donde predomina el gris plomo, el hierro, sobresalen los ojos en los huecos de las paredes de un frente arquitectónico similar al anterior, a manera de un panóptico policial de tiranía o de dictadura, y donde el único elemento de color son las grandes cortinas de terciopelo carmesí (color tradicionalmente asociado al poder, el amor, la pasión y la sensualidad, que, introducido en este acto, terminará invadiendo toda la escena conforme avance la ópera). Para esta producción Paco Azorín ha querido incorporar -como él mismo ha declarado- un nuevo personaje de corte simbólico, la Revolución en la representación que de ella hizo Eugène Delacroix (1798-1863) en su cuadro La Libertad guiando al pueblo, que el escenógrafo asocia al revolucionario Angelotti y a la lucha contra la represión política por parte de las fuerzas napoleónicas que encarna Scarpia.

En el terreno vocal la mayor ovación la recibió la soprano del papel protagonista. En realidad, podría considerarse que toda la ópera fue concebida por Puccini para el lucimiento de la cantante que encarne Tosca, a semejanza de La Tosca de Sardou, que se escribió para el lucimiento escénico de Sarah Bernhardt, la gran diva del teatro europeo de finales del XIX. Sondra Radvanovsky, soprano estadounidense especializada en el rol, posee un instrumento grande con una muy buena proyección. Ha cantado los papeles más difíciles para su voz, como el de Leonora de Il trovatore, cuya famosa aria D’amor sull’alli rose ha desafiado la técnica de las mejores sopranos spinto de la historia de la ópera, con casi las únicas excepciones documentadas de Maria Callas o, posteriormente, la soprano Martina Arroyo. En coherencia con la idea apuntada del lucimiento de la soprano protagonista, se han previsto tres atractivos repartos para la Tosca de final de temporada, de modo que el público madrileño podrá escuchar en este rol la voz de la italiana Maria Agresta, una de las sopranos con mayor proyección artística del momento, ya asidua del coliseo madrileño donde pudimos escucharla en Don Carlo en 2019, y la de la rusa Anna Netrebko.

Con todo, merece destacarse la brillantísima actuación de Carlos Álvarez en el papel de Scarpia. Este barítono malagueño, cuya más que sólida y ya dilatada carrera avalan numerosos premios internacionales, ha demostrado al público del Real que puede interpretar con igual naturalidad y facilidad el travestido y bufo papel protagonista de Viva la mamma, de Donizetti, que hace apenas dos meses se representaba en este teatro, como el de un Scarpia perverso y torturado por sus demonios interiores, a quien ha retratado magistralmente resaltando los muchos matices y las diversas lecturas del personaje y no sólo como a un malo de manual; todo ello con una estupenda línea vocal. Lo anterior pone de manifiesto la enorme versatilidad de este artista.

El rol de Mario Cavaradossi corrió a cargo de Joseph Calleja. Este tenor maltés, asiduo en los teatros de ópera mundiales, ha cantado los roles titulares de Faust, Les contes de Hoffmann, el de Rodolfo, de La Boheme, o el de Alfredo, de La Traviata. En este papel está prevista la intervención, en un cuarto reparto, del tenor alemán Jonas Kaufmann.

Como Cesare Angelotti intervino el barítono madrileño Gerardo Bullón, que cantará en todas las funciones en este rol.

Finalmente, hay que destacar el simpático número protagonizado por los Pequeños cantores del Teatro Real, dirigidos por Ana González, con un graciosísimo movimiento escénico.

Esta coproducción de Tosca del Gran Teatre del Liceu de Barcelona y el Teatro de la Maestranza de Sevilla se seguirá representado todo el mes de julio en el Teatro Real, hasta el día 24 inclusive.

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