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Ensayo

Pierre Lemaitre: Diccionario apasionado de la novela negra

domingo 22 de mayo de 2022, 22:42h
Pierre Lemaitre: Diccionario apasionado de la novela negra

Traducción de José Antonio Soriano. Salamandra. Barcelona, 2022. 512 páginas. 24 €. Libro electrónico: 12,99 €. El escritor galo nos ofrece una propuesta que no podremos rechazar: desde un punto vista personal y subjetivo, el “noir” como nunca antes nos lo habían contado. Por Ángela Pérez

«A partir de ese momento [1994] se dedica a la literatura para bien de todos. Mi simpatía por Pérez-Reverte se debe a mi predilección por los tocapelotas literarios, pero también al hecho de que compartimos algunas influencias. ‘De niño, me leí todo Hugo, Dumas, Paul Féval...’, explicaba A Le Point. ‘No se puede ser escritor sin conocer a esos clásicos. Aunque me inspiro en formas más modernas, que van de la novela policiaca al thriller, sigo teniendo como brújula esos grandes relatos de aventuras, con sus personajes’. Igual que yo». Entre otras apreciaciones, así se referiré a Arturo Pérez-Reverte el escritor francés Pierre Lemaitre (París, 1951) en el imprescindible Diccionario apasionado de la novela negra, y no solo para los numerosísimos seguidores de este género, sino para todos los amantes de la literatura que quieran disfrutar de una deliciosa propuesta, bastante diferente a otras en este ámbito, como Todo lo que sé sobre novela negra, de P. D. James

Claro está que Pérez-Reverte no es en sentido estricto autor de novelas policiacas, como tampoco lo es Víctor del Árbol, aunque sí lo son Manuel Vázquez Montalbán o Paco Ignacio Taibo II. Estos nombres de la literatura en español son los que incluye Lemaitre (junto alguno del otro lado del Atlántico, como Santiago Gamboa), en lo que puede ser el único reproche, pues en la mente de todos hay autores canónicos del género en nuestras letras. Sin ir más lejos Lorenzo Silva, Alicia Giménez Barltett o Juan Madrid, entre otros muchos, y solo por recordar a los más evidentes.

Pero esta ausencia, que no se circunscribe a España –por ejemplo, no aparece Andrea Camilleri y se escora hacia el ámbito galo y anglosajón, si bien, por ejemplo, no aparece P.D.James-, es comprensible en cuanto su Diccionario... está marcado por la subjetividad y lo personal. El propio Lemaitre lo señala al comienzo: «Los amantes de las definiciones rigurosas, las monografías exhaustivas, los análisis temáticos, etcétera, se llevarán una decepción (por suerte, disponen de otras obras excelentes que satisfagan sus expectativas), pero la editorial le encargó este diccionario a un escritor, así que hablaré en él como novelista y como lector. Habrá olvidos imperdonables, injusticias flagrantes, valoraciones discutibles.. Es inevitable: se trata de un diccionario de lo que me gusta donde ni siquiera cabe todo lo que me gusta. La selección de las entradas responde a un método un tanto peculiar que se basa en lo que debemos denominar ‘olfato’».

Y no solo es comprensible, sino nos atreveríamos a decir una de sus mayores virtudes en cuanto que además de facilitarnos extraordinaria información sobre la materia también lo hace sobre el propio Lemaitre -sus fobias y filias, donde vemos sorprendentes descubrimientos-, un nombre de primera en el universo del noir. Tras muchos años dedicados a la enseñanza, abandonó las aulas para volcarse en una carrera literaria que no por ser tardía le impidió no solo desarrollarla sino hacerlo con éxito. A su primera novela, Travail soigné –titulada en España Irene-, le siguieron Alex, Rosy & John, Camille, serie en la que da vida al comandante Camille Verhoeven, que le ha valido un gran reconocimiento por parte de crítica y público. Igualmente ha dado a la imprenta Vestido de novia, Tres días y una vida y Recursos inhumanos -con elementos de suspense-, y hace unos años se internó por otros derroteros con la trilogía Los hijos del desastre, centrada en el periodo de entreguerras. Co su primera entrega, Nos vemos allá arriba, se hizo acreedor del Premio Goncourt 2013, viniendo después Los colores del incendio y El espejo de nuestras penas.

Por las páginas del Diccionario..., en riguroso orden alfabético, desfilan autores, obras, incursiones en el cine, conceptos..., como, entre otros, la diferencia entre las dos fórmulas principales del género: «Se puede establecer una distinción basada en los móviles: en la novela policiaca, el crimen sería personal; en la negra, social. Es una distinción práctica (y por lo general, acertada), pero tiene muchas excepciones». No obstante, afirma: «Por un lado, Agatha Christie; por el otro James Ellroy». Autor este último que, por cierto, no es santo de su devoción -«A este fulano no hay quien le entienda», aunque no deja de reconocer que su estilo «tiene una increíble eficacia narrativa». Como tampoco lo es el policiaco que viene del frío: «Tengo atravesado el noir escandinavo (y el nórdico en general, por no hacerles un feo a Islandia y Finlandia) [...]. Durante al menos dos décadas, si no eras sueco no eras nadie; daba igual que todas las novelas presentaran, con alguna pequeña variación, al mismo poli depresivo y alcohólico en trámites de divorcio y a malas con su hija: parecía que no había otra cosa».

Cada entrada se convierte en un pequeño ensayo de variada extensión –el dedicado a Ellroy es uno de los más largos-, en los que asoma de vez en cuando la ironía y el humor, haciendo su lectura especialmente placentera. El noir como nunca antes nos lo habían contado. Un festín criminal.

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