Lorenzo Silva (Madrid, 1966) está indisolublemente ligado a Rubén Bevilacqua, Vila, y Virginia Chamorro, la pareja de la Guardia Civil que protagoniza una de las más exitosas series de la novela policiaca española. Desde que naciera la célebre pareja en El lejano país de los estanques (1998) se han ido sumando títulos y títulos hasta el último: La llama de Focea (2022), donde Silva cruza el asesinato de una peregrina en el Camino de Santiago –suceso que por desgracia ocurrió en la realidad- con el procès, que en buena medida ha marcado la política de los últimos años.
Paralelamente, el escritor madrileño ha ido publicando obras fuera de la serie, como Púa, aparecida el pasado año, donde se aborda el espinoso asunto de la guerra sucia del Estado contra el terrorismo etarra, aunque no se especifique al querer tener la novela un alcance que vaya más allá de un lugar y una época concretos. También, en colaboración con Noemí Trujillo, ha dado vida a Manuela Mauri, inspectora de Homicidios de la Policía Nacional, quien ya ha protagonizado dos entregas: Si esto es una mujer y La forja de una rebelde. Títulos inspirados, respectivamente, en Si esto es un hombre, de Primo Levi, y La forja de un rebelde, de Arturo Barea.
La condición de gran lector y guiños literarios vuelve a manifestarse en La vida es otra cosa, título tomado de una frase que pronuncia Virginia, personaje de la nouvelle Tiempo de abrazar, de Juan Carlos Onetti y volumen que nos revela de nuevo que Lorenzo Silva no es solo un gran narrador sino también un excelente ensayista y articulista. Así, entre otras propuestas en estos terrenos, tras recopilar varios de los trabajos que vieron la luz en la sección vidas.zip del periódico El mundo, completa ahora la colección, en este caso con artículos desde la primavera de 2019 hasta el otoño de 2021. Una época especialmente complicada, sobre todo por haberse desatado la pandemia del Covid, momento que ya trató en Diario de la alarma u novelísticamente en la citada La forja de una rebelde.
En La vida es otra cosa, aparte de la pandemia y sus consecuencias, Lorenzo Silva aborda numerosos asuntos, presentados, según explica el propio Silva, con la idea que presidió vidas.zip: “No un reportaje, ni un artículo de opinión, sino una pieza esencialmente narrativa –sin excluir alguna dimensión de carácter ensayístico-, que podía partir de los hechos conocidos y ceñirse a ellos pero también recrearlos recurriendo a la ficción”. Todas las cuestiones que explora son absolutamente actuales y muchas veces ponen el dedo en la llaga y denuncian situaciones, aspectos... de variada índole.
Así, por ejemplo, como la aparición del cadáver de una anciana en su domicilio, después de cuatro años sin que nadie la echara en falta nos interroga: “Ahora su cuerpo es una pregunta sobre cómo hemos organizado la vida, en estas ciudades de desconocidos, siempre apresurados y absortos en la carrera sin tregua en la que un día se embarcaron”. O la inquisición tecnológica de las redes sociales, “donde el pasatiempo de segregar y linchar a los diversos, tan caro a ciertas naturalezas, se ejercita a todas horas, con anonimato y sin él, transitando con soltura pavorosa las avenidas de la torpeza, la imprudencia temeraria y el delirio”. O la declaración de “feminismo” del asesino etarra Josu Ternera. O el drama de quienes se ven obligados a abandonar su país a causa de la miseria y la violencia. O el auge del populismo...
Una mirada lúcida y sagaz y más que sugerentes reflexiones sobre nuestra sociedad, sus sombras, pero también sus luces, como el esfuerzo y la solidaridad frente al covid: “La mano de Esther, que acaba de vacunarte, es la mano del género humano y de la sociedad a los que tienes la ventura de pertenecer; ambos son capaces de lo peor, te consta, pero también de algo tan hermoso como proteger a los suyos, con la luz deslumbrante del conocimiento y la ciencia”.