Unas 200.000 personas se hacinan en media docena de 'gulags'
Al norte del Paralelo 38, la línea divisoria que parte la Península de Corea en dos, el mundo pierde su color. La dictadura estalinista de los Kim rige con mano de hierro un país sumido por el miedo y el hermetismo. Prueba del horror que padecen sus 24 millones de habitantes son los centros de detención, verdaderos campos de concentración donde Naciones Unidas y diversas ONGs aseguran que se comenten las más diversas atrocidades.