Censura las declaraciones del presidente de LaLiga sobre unas hipotéticas sanciones si los aficionados culés pitan al himno en la inminente final de Copa.
La alcaldesa Ada Colau, el presidente del Parlament, Roger Torrent, y la Generalidad le dejan plantado en la recepción de bienvenida mientras que las juventudes de la CUP lo reciben con imágenes violentas.