arrecian las críticas a la canciller
Los últimos meses han supuesto una verdadera tortura para la canciller. La dimisión este pasado lunes de Horst Köhler como presidente de Alemania es el último de una larga lista de contratiempos que pueden estar marcando el comienzo del fin de Angela Merkel. Su dubitativa gestión de la crisis griega, la pérdida de las elecciones regionales en Renania del Norte-Westfalia, el land más importante de la federación, la inesperada renuncia de Roland Koch, número dos de la CDU, el pasado 25 de mayo y la caída en los índices de popularidad están acorralando, quién sabe si de manera irremediable, a esta adusta mujer, hija de un pastor evangélico y licenciada en física que dirige la nave germana desde noviembre de 2005.