se repetirá este domingo
Anoche, nadie del público tenía prisa en el Teatro Real. Así lo aseguraba en voz muy alta, para que se escuchara bien en el escenario, una señora desde el patio de butacas, nada más finalizar el recital. Quería, como todos los presentes, animar a Juan Diego Flórez para que continuara, después de casi dos horas de actuación, deleitando a todos con los bises a los que él llamó “propinas”. Y lo cierto es que nadie se movía de sus asientos, más que para ponerse en pie, aplaudir y gritar “bravos”, de esos que salen del alma, al gran tenor peruano. Juan Diego no defraudó y fue generoso con un público que, en realidad, ya se había metido en el bolsillo desde que salió al escenario junto al pianista Vincenzo Scalera y empezó el recital con el aria de La cenerentola “Si, ritrovarla io giuro” de Rossini.