El Ejecutivo fija en 461,5 euros el mínimo garantizado y calcula que llegará a 850.000 hogares y sacará de la pobreza extrema a 1,6 millones de personas.
Beneficiaría todas aquellas personas que no pueden acogerse a ninguna medida económica de las aprobadas para paliar los efectos de la pandemia, como los trabajadores temporales en paro o los cuidadores de los dependientes.